viernes 20 de mayo de 2022

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Editorial

Producción: límites y compensaciones

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1 de marzo de 2022 - 01:10

En un artículo recientemente publicado, Ana Laura Catelén, master en Crecimiento y Desarrollo Económico y profesora de la Universidad Nacional de Mar del Plata, relata un hecho que pone de manifiesto la tensión existente entre la necesidad de desarrollo que poseen algunas regiones y países, y el nuevo paradigma de preservación del medio ambiente.

“En el 2018 –cuenta-, durante el cursado de la Escuela de Verano de Economía en la Universidad de Kassel, Alemania, una académica de ese país proponía a una clase de cuatro estudiantes por continente la priorización del bienestar social y ecológico por sobre los beneficios corporativos, la sobreproducción y el exceso de consumo. Para llevar adelante esa propuesta, serían necesarios procesos de redistribución radical y reducción del tamaño material de las economías. Al terminar la exposición, la estudiante nigeriana de la clase comentó que le parecía insultante haber viajado tanto para escuchar cómo quienes históricamente habían saqueado su tierra ahora le explicaban que las ideas de progreso que habían inculcado en todo el mundo ya no aplicaban”.

Hay una tensión entre ambientalistas y desarrollistas que no puede disimularse. También, por cierto, en Argentina. Se impone, por ejemplo, un modelo de preservación del monte natural, que rige sobre todo para le región Norte Grande, y que fija límites a la expansión de la frontera agropecuaria, porque en la Pampa Húmeda el bosque nativo ya casi no existe, luego de décadas de sobreexplotación agropecuaria.

Algo similar sucede con la minería. Suele ser chocante la oposición a la actividad por razones ecológicas sostenida desde regiones que tienen a otras actividades como motores de la economía, con impacto ambiental también dañino, pero practicadas desde hace mucho tiempo. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, prohibir la soja porque utiliza agroquímicos dañinos para la población humana y la fauna local.

Argentina -y también Catamarca por cierto- necesita crecer económicamente, y en ese proceso se incluye la explotación de los recursos naturales a través de prácticas que organizaciones ambientalistas consideran nocivas. “Proponer que Argentina encabece las medidas ambientalistas más radicales no solo nos pone en riesgo económicamente hablando sino que es altamente ineficiente para resolver la problemática ambiental global”, sostiene Catelén.

No es factible renunciar a los proyectos productivos que explotan las riquezas naturales autóctonas, pero tampoco es posible producir sin contemplar medidas de preservación de los ecosistemas donde se emplazan los emprendimientos. Las limitaciones que imponen los protocolos de protección ambiental deben ser compensadas por las regiones más desarrolladas, que explotaron sus propios recursos en épocas anteriores. Este presupuesto debería ser válido a nivel global y también en el contexto nacional, donde la disparidad en los grados de desarrollo ha ido creciendo a lo largo del último siglo y medio. n

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Viviana Canosa

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