Los últimos golpes de la inflación fueron rudos, especialmente en los sectores más vulnerables de la sociedad. Quienes administran merenderos y comedores hacen ver una vez más las falencias y carencias que se repiten para la asistencia de miles de niños, niñas, adolescentes y adultos mayores que se ven perjudicados por la realidad económica nacional y provincial.
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Preocupación en los merenderos y comedores porque no les alcanza
“Es una situación muy crítica, teniendo en cuenta la inflación galopante que estamos teniendo, sobre todo con esta suba después de las PASO”, expresó Alejandra Figueroa, referente de los merenderos del norte y conocedora de la realidad de los demás comedores, ya que son asistidos desde los mismos sectores. Insistió en que “la mercadería que nos mandan es muy ‘diminuta’, no alcanza, no es suficiente” y que quienes administran y participan en los merenderos y comedores “muchas veces tenemos que poner de nuestro bolsillo porque las partidas que manda el Gobierno son pocas”, explicó en Radio Ancasti.
“Se complica un montón poder cocinar, entre el precio de la leche, azúcar, harina, productos que aumentaron de manera tremenda, y lo único que nos bajan es yerba, azúcar, harina y a veces alguno que otro aceite”.
Figueroa apuntó que “el niño debe tener una alimentación variada, frutas, lácteos, cosas que no nos están dando, no es solo una tasa de mate cocido” y que “el Gobierno ajusta en lo social”.
Infancias
Además, contó que “en el mes de la niñez te dicen que no hay presupuesto para entregar un regalito, una caja más de leche, un cacao, es preocupante”, y contrastó este escenario con lo que fueron los días previos a las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
“Presupuesto tiene que haber, deben aplicar políticas que den soluciones. Reclamás para los merenderos y dicen que no tienen, que no hay, pero en las PASO se pudo ver claramente cómo mercadería hay”, expuso y agregó que “hay solamente para que les den a sus punteros políticos y puedan recaudar votos. Es una vergüenza, es muy doloroso ver esta situación. Nos asisten cada quince o veinte días con un par de cositas nada más”.
También dijo que este reclamo no es nuevo, “pero nadie nos escucha” y “el hambre no espera, no sabe de feriados, los niños tampoco", explicó.
Otros referentes lamentaron que no son escuchados con los pedidos por el mes de las infancias ya que en muchos barrios los festejos se organizaban con apoyo del Ministerio y de los concejales, quienes ahora no regresaron a los barrios.
"Si decimos algo nos castigan, nos dicen que no nos darán nada más, por eso no podemos hablar, pero es verdad, todo lo que dicen es que no hay plata, que esperemos y sigamos esperando, pero a ellos no les duele cuando los chicos llegan con la jarra desde su casa a buscar el mate cocido y el pan y les tenemos que decir que no hay y que esperen", resaltaron otros referentes, quienes pidieron resguardar su identidad por temor a que tomen medidas desde los organismos que los asisten.