“Traté de cambiar para que nos escuchemos”, contó el acusado –un joven de 28 años-. Llegó a debate, en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, para responder por los delitos de “lesiones leves calificadas por mediar una relación de pareja”, “coacción agravada por el uso de arma” y “amenazas simples”. La denuncia data de abril de 2020.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Policiales >
Pena en suspenso y tratamiento psicológico individual y en pareja
El Tribunal está integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Luis Guillamondegui. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Augusto Barros. La defensa fue ejercida por el abogado del foro local, Fernando Contreras Del Pino.
La denunciante, quien aún continúa en pareja con el acusado y con quien tiene tres hijos, tuvo la oportunidad de contar su versión de los hechos. A fin de que pueda declarar sin sentirse presionada por la presencia del imputado, éste debió retirarse por un momento de la sala de debate, mientras el Tribunal escuchaba su testimonio. La denunciante minimizó las acusaciones contra su pareja. De acuerdo con el expediente, al momento de la denuncia, la pareja tenía dos hijos. Actualmente, son padres de un tercer bebé, de meses de edad.
Luego, el acusado reingresó a la sala y pidió la palabra para contar su versión. “No sé por dónde empezar”, contó. Según su testimonio, tras cada discusión, su pareja agarraba a sus hijos y se marchaba del domicilio.
“La quiero. Me encanta la familia. Discutíamos y ella se iba. Trataba de tener bien la familia. Traté de cambiar para que nos escuchemos. Cuando se iba, no sabía que me había denunciado. Quiero estar bien con ella. La amo; no le pegué. Nunca hice nada malo. Quiero estar bien con ella y con mis hijos”, expresó.
El fiscal de Cámara consideró que “aparentemente” la pareja “intenta construir un espacio en armonía”. “Está claro que los hechos existieron”, sostuvo. A la vez, valoró la situación de vulnerabilidad de la denunciante, debido a que el denunciado es el sostén familiar. También advirtió como atenuante la intención del acusado “de reencauzar la armonía de la casa”.
El fiscal Barros mantuvo la acusación y pidió una pena de tres años en suspenso. Además, solicitó que el acusado se capacite en cuestiones de género y que realice tratamiento psicológico tanto de manera individual como en pareja, a fin de modificar conductas.
A su turno, el defensor destacó que se trata de un caso de violencia familiar, en el que “se disparan las alarmas” por lo que se deben “tomar recaudos y recursos para evitar que lleguen a mayores”. No obstante, advirtió que, a su criterio, las pruebas no eran suficientes. "Están intentando sacar adelante la pareja”, señaló. Finalmente, pidió que su asistido sea absuelto por el beneficio de la duda.
Tras un breve cuarto intermedio para deliberar, los magistrados dieron a conocer el veredicto. Fue hallado culpable por los tres hechos por lo que venía incriminado y fue condenado a tres años de prisión en suspenso. Entre las pautas de conducta, se ordenó que realice un curso sobre género y violencia y se recomendó terapia individual y de pareja.
