La Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca publicó un listado de trabajadores que podrían acceder a la estabilidad laboral luego de más de una década de desempeñarse como beneficiarios del programa Catamarca Ciudad Trabaja o como contratados de obra. Es importante aclarar que no se trata todavía de un pase masivo a la planta permanente, sino de la difusión de un listado inicial y provisorio de aspirantes a ingresar a ella, instancia previa que deberá recorrer las etapas de revisión y validación correspondientes antes de convertirse en una incorporación efectiva.
Hecha esa aclaración, hay que decir que la iniciativa constituye un acto de justicia. Hablamos de personal que, año tras año y a diario, limpian, ordenan y mantienen los espacios públicos y las dependencias municipales, colaboran en las tareas administrativas y garantizan, en buena medida, que la maquinaria cotidiana del municipio funcione. Que una persona haya trabajado más de diez años en condiciones de precariedad, sin la seguridad que otorga la estabilidad, es una anomalía que el Estado, como empleador, tiene la obligación de ir corrigiendo en la medida de sus posibilidades, que están bastante restringidas por el contexto.
La medida, además, no es una improvisación. Se inscribe en un mecanismo de incorporación que comenzó a implementarse durante la primera gestión del intendente Gustavo Saadi y que establece criterios objetivos para acceder a la estabilidad laboral, con especial consideración de la antigüedad de los trabajadores. Esa previsibilidad es un valor en sí mismo.
Es cierto que, como se dijo el momento no es sencillo. El ajuste impulsado desde el Gobierno nacional ha impuesto fuertes restricciones financieras al sector público en todos sus niveles y los municipios no son la excepción. En ese marco, incorporar personal a la planta permanente supone asumir compromisos presupuestarios que deben evaluarse. Precisamente por eso, el esfuerzo debe ser valorado. No se trata de crear cargos prescindibles, sino de formalizar a contratados que cumplen funciones esenciales para el funcionamiento del municipio. En el caso de quienes revistan en Catamarca Ciudad Trabaja, esas funciones comprenden la prestación de servicios y el mantenimiento de la ciudad, la maestranza, el orden y mantenimiento de dependencias y las tareas auxiliares en administración: labores que, aunque a menudo poco visibles, son imprescindibles en el funcionamiento del gobierno local.
El contexto social otorga a esta decisión una relevancia adicional. La informalidad laboral crece de un modo exponencial en el país, con los perjuicios que ello implica para el trabajador. Esto es, ausencia de aportes y de cobertura de salud, imposibilidad de acceder al crédito, vulnerabilidad ante el despido y un horizonte previsional incierto. Frente a ese panorama, que el Estado dé el ejemplo y ofrezca estabilidad a quienes la merecen por trayectoria y desempeño es una señal que debe destacarse como una política inclusiva.
Al mismo tiempo, la mirada no puede agotarse en el ámbito público. Así como el sector estatal debe prepararse y organizarse para brindar un servicio eficiente a la ciudadanía, resulta igualmente necesario que genere las condiciones para el desarrollo del sector privado local, que es, en definitiva, el mayor generador de empleo genuino y sostenible. El desafío consiste en lograr una armonización e interacción entre ambos sectores, de modo que el Estado ordene, acompañe y brinde certezas, y que la actividad privada encuentre el terreno propicio para crecer. Una ciudad que combine servicios públicos sólidos, trabajadores con derechos y una economía local dinámica estará mejor posicionada para enfrentar los tiempos que vienen.
No se trata de crear cargos prescindibles, sino de formalizar a contratados que cumplen funciones esenciales para el funcionamiento del municipio. No se trata de crear cargos prescindibles, sino de formalizar a contratados que cumplen funciones esenciales para el funcionamiento del municipio.