Un doble rol logístico —acopio y «enfriamiento»— y un corredor continuo hacia Mendoza y Chile. Así opera hoy Catamarca en el tráfico que cruza el noroeste argentino. La provincia dejó de ser un simple lugar de paso para consolidarse estructuralmente como una base de resguardo, una realidad documentada recientemente a través de una investigación desarrollada en el marco del Laboratorio de Periodismo RedLab de FOPEA y publicada en las páginas de El Ancasti. Mientras las causas de gran escala develan fincas y depósitos clandestinos para ocultar cargamentos fuera del radar estatal, los puestos camineros exponen la vulnerabilidad de un eslabón fungible: mujeres captadas para sortear controles transportando cápsulas en el cuerpo o en el equipaje.
El 70,5% de las intercepciones en las rutas se da en transporte público y tours de compras. Allí emerge la red de captación que se aprovecha de la vulnerabilidad extrema, empujando a estas mujeres a un estado de necesidad disculpante mediante pagos asimétricos y miserables. Sin embargo, el sistema penal concentra sus estadísticas de éxito en este peldaño, persiguiendo la pobreza mientras el negocio millonario fluye intacto por caminos secundarios.
Esta situación genera una tensión en los estrados. El juez federal Miguel Ángel Contreras marca una postura inflexible frente a estas captaciones: "No es una modalidad nueva; se usó toda la vida para despertar menos sospechas. Cumplen un rol clave. Veo con preocupación los criterios que permiten verlas con una perspectiva diferente según la persona sea pobre o vulnerable para modular o eludir el castigo. De lo contrario, se valdrán de un montón de gente vulnerable y todo quedará en la nada".
Por otro lado, los procedimientos ocurridos en los últimos meses respaldan la tesis del acopio por sobre el tránsito. El fiscal Rafael Vehils Ruiz es contundente: "Desde ya que no somos solo una provincia de paso. La muestra de que Catamarca se utiliza para enfriamiento y permanencia para consumo de la región es el allanamiento de los más de 300 kilos en un galpón en Belén (en julio del 2025)”, expresó. “Por lo general la droga es bombardeada -lanzada desde avionetas-, la cargan en camiones y la llevan a estos lugares para distribuirla", mencionó al referirse a otros procedimientos en la región.
Sin embargo la persecución del último eslabón choca contra la asimetría técnica que ostenta el crimen organizado. Mientras el Estado gasta sus recursos en incautar cápsulas de cocaína, el narcotráfico utiliza vehículos punteros con buches acondicionados en su chasis y emplea paneles de internet satelital para eludir controles en zonas de alta montaña. Así lo reconoce crudamente el fiscal Ricardo Toranzos: "Siempre dije que existe esa imposibilidad de llegar a estar en el mismo modo técnico que utiliza el narcotráfico. Tienen muchísimo dinero; ese dinero que tienen como ventaja, una gran parte la reinvierten en mejorar la técnica de realización como así también en buscar impunidad".
El narcotráfico opera como una corporación multinacional que diversifica sus riesgos y terceriza sus costos logísticos en los cuerpos de los sectores más marginados. Hasta que las investigaciones no se enfoquen en desbaratar de raíz los depósitos de enfriamiento y quebrar la impunidad del capital financiero, seguirá imponiéndose una cacería sobre el eslabón fungible.
El narcotráfico opera como una corporación multinacional que diversifica sus riesgos y terceriza sus costos logísticos en los cuerpos de los sectores más marginados El narcotráfico opera como una corporación multinacional que diversifica sus riesgos y terceriza sus costos logísticos en los cuerpos de los sectores más marginados