En una visita al programa "Tiempo Real", de Ancasti Streaming, la profesora Tania Romero, especialista en inteligencia artificial, dialogó sobre el impacto de estas tecnologías en la vida cotidiana, la educación y el mundo laboral.
La profesora Tania Romero analizó cómo estas tecnologías impactan en el proceso del aprendizaje.
En una visita al programa "Tiempo Real", de Ancasti Streaming, la profesora Tania Romero, especialista en inteligencia artificial, dialogó sobre el impacto de estas tecnologías en la vida cotidiana, la educación y el mundo laboral.
En primer lugar, la docente planteó un desafío clave para docentes y familias: acompañar a las nuevas generaciones en el uso consciente y responsable de la inteligencia artificial, en lugar de prohibirla.
“El trabajo es ese, no es prohibir, sino enseñarles cómo las utilizamos”, afirmó la especialista, en referencia a los estudiantes que ya incorporan estas herramientas en sus tareas escolares. Para Romero, el camino no pasa por la censura, sino por la formación de criterio: “alertarlos sobre las posibles alucinaciones”, explicó, refiriéndose a esos errores que comete la IA cuando “mal interpreta la información, entonces se produce un ruido en la conversación y de golpe tenés respuestas extrañas, te brinda datos que no corresponden, menciona libros que no existen”, ejemplificó.
Tania Romero desmitificó que la inteligencia artificial sea algo nuevo, "quizás todos en la casa piensan que la inteligencia artificial es algo novedoso, pero en realidad si uno tuviera que revisar la historia, hay quienes la ubican en la Grecia antigua”. Explicó que el término fue acuñado en 1956, aunque la idea de una máquina que simule el pensamiento humano es mucho más antigua.
Señaló que, aunque el público tomó real dimensión del fenómeno con la llegada de ChatGPT en 2022, “inteligencia artificial es algo con lo que hemos estado lidiando hace muchísimo tiempo, como cuando usamos una aplicación para saber cómo llegar a un lugar", explicó.
Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue la advertencia sobre el impacto ambiental de la IA. Romero explicó que “hay un costo ambiental: la cantidad de agua que se requiere para enfriar los servidores cada vez que nosotros le decimos algo a la inteligencia artificial”. Este consumo, dijo, también está presente en el uso cotidiano de redes sociales y plataformas de streaming.“Hay que ser conscientes de eso”, subrayó.
La docente también abordó las dificultades que enfrenta la educación en este contexto. “Las tecnologías que teníamos en nuestra época son muy diferentes a las de ahora. Las de ahora están diseñadas para ser distractivas, para capturar tu atención todo el tiempo”, explicó.
Este fenómeno, dijo, afecta directamente la dinámica escolar: “¿Por qué voy a escuchar a alguien que me habla 40 minutos seguidos, cuando yo podría estar saltando de contenido en contenido y sintiéndome entretenido?”, planteó. Frente a esto, propuso una combinación de estrategias: trabajar con IA en ciertos momentos y mantener otras actividades como “la conversación, que trabajen en grupo, que puedan salir al aire libre”.
Romero también se refirió al comportamiento social vinculado al uso del celular. “Eso tiene un nombre, se llama FOMO, que es el miedo a sentirse fuera. Vos necesitás estar actualizado todo el tiempo: saber qué está haciendo mi vecino, qué está haciendo mi amigo”, explicó. Una necesidad creada, dijo, a partir de nuestra interacción con las máquinas.
Finalmente, la especialista anticipó un ciclo lectivo complejo. “Se viene difícil, con chicos que cada vez más están pegados al celular”, advirtió.
Y dio un dato significativo: “Este año van a egresar de las escuelas primarias que iniciaron su primer grado durante la pandemia, y de la secundaria los que iniciaron en pandemia. Vamos a tener una suerte de datos muy interesantes para analizar cómo se comportan, qué tipo de competencias han desarrollado”.