NEBA: protesta por 34 despidos y condiciones laborales precarias
Los trabajadores despedidos ratificaron su reclamo por el pago del 100% de las indemnizaciones.
Un clima de tensión se instaló en la planta de la empresa NEBA, ubicada sobre la RN38, en el área industrial El Pantanillo. Allí, los trabajadores iniciaron una protesta tras el despido de 34 empleados, quienes denunciaron que fueron desvinculados de manera sorpresiva y sin previo aviso.
Según relataron, a su llegada se les negó el acceso a la fábrica y se les informó que ya estaban "fuera" de la empresa, pese a que hasta el día anterior incluso se realizaban horas extras. “Llegamos y nos encontramos con la horrenda noticia de que nos quedamos sin laburo”, expresó Jorge Corrales, uno de los despedidos. “No hubo aviso ni nada. Así, de un momento para otro. Acá hay familias con necesidades”, agregó.
La empresa argumentó que atraviesa una crisis y propuso abonar el 80% de la indemnización en cuotas. La propuesta fue rechazada de plano por los trabajadores y la UOM, quienes remarcaron que por ley corresponde el pago completo. “Dicen que no hay ventas, pero hasta ayer se fabricaban entre 150 y 200 equipos diarios y se hacían horas extras”, señalaron los empleados, muchos de ellos con años de antigüedad.
Los testimonios recogidos durante la protesta ponen en duda el argumento empresarial. Los trabajadores aseguran que la producción no estaba paralizada y que diariamente se despachaban camiones con mercadería. “Todos los días se cargaban cuatro o cinco camiones. No entendemos dónde está la crisis”, expresó otro operario, quien advirtió sobre un posible vaciamiento de la fábrica.
Actualmente, la planta cuenta con una dotación aproximada de 55 trabajadores, por lo que los despidos representan más de un tercio del personal.
Intervención gremial y estatal
Delegados de la UOM confirmaron que se dio intervención a la Dirección de Inspección Laboral (DIL) para verificar la legalidad del procedimiento. “El objetivo es claro: que los compañeros cobren lo que les corresponde”, explicó Rubén Berandán, representante gremial. “Entendemos el contexto nacional, pero no se puede ajustar quitando la fuente laboral y pagando menos de lo que marca la ley”, agregó.
Berandán también vinculó el conflicto con el impacto de las importaciones: “Productos que vienen de afuera llegan más baratos y así es imposible competir. El costo termina pagándolo el trabajador”.
Ayer los trabajadores quemaron cubiertas en el acceso a la planta, lo que motivó la presencia de policía, bomberos y Gendarmería Nacional. Aclararon que la protesta fue pacífica y recordaron que hace tres meses hubo despidos que no trascendieron públicamente. “El día anterior se enviaron mensajes de texto a algunos empleados para evitar agolpamiento en la entrada”, relató un testigo.
Incertidumbre
Los trabajadores advierten sobre un posible cierre luego de las vacaciones del 13 de febrero y denuncian que la empresa intentó pagar el aguinaldo en cuotas, aunque finalmente lo abonó tras un paro.
La crisis golpea a la fábrica desde 2017, cuando fue vendida durante el gobierno de Mauricio Macri cuando el nuevo dueño ofreció a los empleados a renunciar a sus años de antigüedad para comenzar de cero. “Todo fue de mal en peor. Solo quedó el turno de la mañana. En mis años trabajando nunca estuvo tan mal la fábrica”, lamentó un operario.
Los trabajadores también señalaron que la empresa habría intentado negociar liquidaciones por debajo de lo legal, ofreciendo primero el 50 % y luego el 75 u 80 % para que, por necesidad, los empleados aceptaran.
Además, denunciaron condiciones laborales precarias: maquinaria obsoleta que exige un esfuerzo descomunal y falta de higiene en el lugar. “Hemos encontrado una rata en la cisterna de la cual toman agua los empleados”, afirmó un trabajador, quien también mencionó la presencia de cucarachas y alacranes.
Las importaciones son otro factor de conflicto. “Venden heladeras importadas al triple de lo que realmente cuestan”, denunciaron.
Si bien la fábrica recibió ayuda estatal para el pago de sueldos, los empleados aseguran que sus condiciones no mejoraron. Advirtieron además sobre el impacto que podría tener la reforma laboral en debate: “Si se aprueba, nuestros derechos se van a ver más atropellados de lo que ya están. Vamos a seguir reclamando lo justo y, si los despidos llegan a los que quedamos, también será así. Ya no tenemos nada que perder”.
Los trabajadores también señalaron la deuda de bonos de noviembre, diciembre y enero, aún sin respuesta en paritarias.
Promesas incumplidas
En julio de 2025, NEBA accedió a financiación del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y del Banco Nación para ampliar su producción con una nueva línea de ensamble de cocinas.
El CEO de la empresa, Pablo Libson, había anunciado que estaría lista entre abril y mayo de 2026. Sin embargo, los planes cambiaron: desde octubre de 2025 comenzaron los despidos masivos, dejando en incertidumbre a los empleados.