En una entrevista concedida en diciembre al programa “Se acabó lo que se daba”, de “Ancasti Streaming”, el juez federal Miguel Ángel Contreras se refirió a la indiferencia de la política respecto del fenómeno del narcotráfico.
En una entrevista concedida en diciembre al programa “Se acabó lo que se daba”, de “Ancasti Streaming”, el juez federal Miguel Ángel Contreras se refirió a la indiferencia de la política respecto del fenómeno del narcotráfico.
“Desde que estoy en el Juzgado ningún político se acercó por lo menos a pedirme una estadística de lo que representa el narcotráfico en Catamarca. Hay más detenidos por narcotráfico que por delitos de otra naturaleza. Es un problema serio, hoy nos está trayendo dolores de cabeza”, dijo.
También manifestó su preocupación por el aumento de los volúmenes de droga secuestrados.
“Hay un incremento notorio del tráfico de drogas, hay un catálogo de las modalidades de transporte. Nos llama la atención que pasen tantos controles. Si vienen de Bolivia, por ejemplo, vienen pasando controles de Jujuy, Salta, Tucumán y se los detiene acá ¿Cómo pasaron tantos controles?”, se alarmó.
Terminaba un año que había sido extraordinario en términos de secuestros de droga. En total se incautaron 476 kilos de cocaína, contra sólo 32 de 2024. Un salto impactante: en 2025 se secuestró casi un 1.500% de cocaína más que en el año anterior.
El más indicativo de estos operativos se produjo en el paraje belicho de Las Juntas, el 21 de julio: 309 kilos del estupefaciente, ocultos en cuatro tanques de combustible en una finca. Dos tercios del total de la cocaína decomisada en todo el año en Catamarca estaba acopiada en un paraje insignificante, ubicado unos 50 kilómetros de la ciudad de Belén y a 12 del municipio de Pozo de Piedra, por fuera del trazado de la ruta nacional 40.
La investigación se ramificó hacia Salta y Jujuy, pero se destaca como la evidencia más fuerte de lo que informó el periodista Gustavo Rodríguez en una nota publicada en el diario tucumano La Gaceta, replicada por El Ancasti en su edición de ayer: el cambio de las rutas y los métodos del narcotráfico inducido por el endurecimiento de los controles en la frontera norte del país. Catamarca se afianza como una posta neurálgica en esta adaptación del narco, que incluye tráfico aéreo más intenso.
En tal contexto, las palabras de Contreras cobran alcances más inquietantes ¿Qué lugar ocupa el narcotráfico en la agenda de la política provincial?
Es importante determinarlo, porque los decomisos en la Ruta 38 fueron récord el año pasado y en lo que se refiere a la Ruta 40 conviene considerar que, aparte de la conexión con el corredor de los Valles Calchaquíes por Santa María, está la conexión con Antofagasta de la Sierra por rutas mejoradas para facilitar la actividad litífera.
La accesibilidad a la puna antofagasteña podría traer aparejados problemas adicionales a los desmanes de los turistas desaprensivos contra el patrimonio paisajístico.
Lo otro que destacó Contreras es que los cargamentos capturados en Catamarca hayan pasado previamente controles en Jujuy, Salta y Tucumán, cosa que es relativa si se considera que los narcos parecen inclinarse a la utilización de aviones. Por ahí no son tantos los controles que deben sortear por vía terrestres antes de llegar a Catamarca.
En cualquier caso, se proyecta una escena preocupante para la provincia que sería atinado abordar con todos los recursos disponibles, incluidos las relaciones con el resto de los Gobiernos de la región.
Obviamente, no sería razonable requerirle al Gobierno nacional que afloje controles en las fronteras para que los narcos retomen sus viejas rutas, pero sí que contribuya al combate del flagelo en los lugares donde comienza a afianzarse a raíz de esas saludables políticas fronterizas.