viernes 12 de abril de 2024
Lo bueno, lo malo y lo feo

Natalicio del General San Martín

Por la Asociación Cultural Sanmartiniana.

25 de febrero de 1778, día glorioso, nació en Yapeyú, pueblo de las antiguas misiones jesuíticas, en tierra guaraníes (Corrientes) un niño, hijo del capitán Dn. Juan de San Martín, quien nació en Cervatos de la Cueza (España) y de Dña. Gregoria Matorras del Ser, nacida en Paredes de Nava (España-Castilla la Vieja) y lo bautizaron al niño con el nombre de José Francisco.

El mundo recibía a un predestinado, una de las figuras más excelsas de la historia Argentina y Americana.

Contaba con solo 8 años de edad cuando sus padres se trasladaron a España con sus hijos, 4 varones de los cuales el menor era José y 1 niña.

Su padre, hombre honrado y con alguna instrucción, vio en el niño José condiciones que merecían ser atendidas y le inscribió en el Real Seminario de Noble de Madrid para seguir luego muy joven la carrera de las armas.

En 1789 ingresó en el Regimiento de Infantería de Murcia como cadete y al poco tiempo alcanzó el grado de segundo subteniente. Sus superiores militares muy preparados detectaron que estaban al frente de un futuro eficiente militar y a partir de entonces comenzó a alcanzar el reconocimiento y estima de importantes figuras militares.

Su carrera en España no fue muy larga, pero con grandes satisfacciones. Antibonapartista, lo llevó a vincularse con oficiales británicos para luchar contra la invasión napoleónica a España.

Mientras esto sucedía en Europa, comenzaba a dar frutos en América la idea de la libertad y de la independencia, postulados de Francisco Miranda.

Estos hilos conductores partían de Londres (Inglaterra) y llegaban a América gracias a la Gran Reunión Americana liderada por Miranda cuya sede teóricamente se encontraba en Gibraltar. Esta fue la organización madre de varias logias esparcidas por América y España para la liberación de los pueblos sometidos.

Ante este gran panorama americano, San Martín en 1807 solicita su retiro del ejército español para volver a su patria manifestando en sus escritos que quería "arreglar sus intereses".

En estos momentos difíciles que vive nuestra patria, es necesario recordar el ejemplo del prócer para imitar sus valores y principios y no limitarnos simplemente a ponderar sus éxitos.

Un hombre que, por amor al prójimo, desafió todo tipo de obstáculo para lograr la libertad de muchos pueblos oprimidos y esclavizados.

Luchó por principios puros e innegociables, porque quería una América libre e independiente, sin ataduras al yugo capitalista colonialista.

Quería la libertad como un principio que nace en lo más profundo del alma de un ser humano y permanece en la eternidad y no como una estrella fugaz que se pierde en la inmensidad del universo.

Modelo de hombre por su honradez, modelo de hijo, modelo de esposo, de padre, de abuelo y amigo.

Disciplinado voluntarioso y tenaz.

El prócer nos legó muchas facetas que podemos imitar. Un gran soldado descansa en launidad indivisible de su vida privada y pública, siempre modesto y esquivo a las ovaciones y aplausos. San Martín el Misionero, el Cóndor de los Andes.

Aut. consultados: Dr. Pérez Amuchástegui, Dr. Ricardo Levene, Lic. Felipe Piña, poeta-escritor Adán Quiroga

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