sábado 21 de marzo de 2026
Estuvo presa durante la dictadura y su hijo Raúl fue desaparecido

Murió Sara "Coca" Luján, referente de los derechos humanos en Catamarca

Tenía 100 años y falleció a días de que se cumplan cinco décadas del último golpe cívico - militar en Argentina.

Sara "Coca" Luján de Molina murió a los 100 años, a pocos días de que se cumplan cinco décadas del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976. Oriunda de Córdoba y radicada desde hace más de veinte años en Santa Rosa, Valle Viejo, Coca fue una de las referentes más reconocidas de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en la provincia. Dejó atrás una vida marcada por la pérdida, la militancia y una convicción que no cedió con los años.

El gobernador Raúl Jalil la despidió destacando que "su vida estuvo atravesada por la lucha, la memoria y la defensa de los derechos humanos, con una convicción que nunca negoció". La senadora nacional Lucía Corpacci expresó que "su partida nos deja un legado invaluable de lucha, convicción y amor por nuestro país". El vicegobernador Rubén Dusso señaló que dejó "una imborrable huella de compromiso y amor por la patria". La Casa de la Memoria Catamarca la recordó bajo la consigna: "Tu pañuelo es nuestra bandera por Memoria, Verdad y Justicia. Coca Luján de Molina: Presente, ahora y siempre".

Una historia de lucha

Coca nació el 1 de marzo de 1926 en el barrio Alta Córdoba, hija de un mecánico dental y una docente. Se recibió de maestra y trabajó como bibliotecaria en la Facultad de Medicina de Córdoba. Vivía con sus tres hijos —Raúl, Liliana y Roxana— cuando el golpe militar cambió su vida para siempre.

La noche del 23 de marzo de 1976 le pidió a su hijo Raúl que no durmiera en casa. Él quiso tranquilizarla. Fue la última vez que lo vio. Al día siguiente, Coca fue detenida sin causa. Tenía cincuenta años. Estuvo casi dos años presa en la cárcel del Buen Pastor de Córdoba, mientras su hijo era secuestrado y desaparecido. Al recuperar la libertad, encontró en la cartera de su hija Liliana el habeas corpus que pedía información sobre Raúl. Así supo que había desaparecido. Años después, un testimonio le confirmó que había muerto durante una sesión de tortura. "Mi corazón quería una cosa y mi cabeza decía otra. Esperaba desconsolada que apareciera en algún lado, pero sabía que había pasado mucho tiempo", recordó en una entrevista realizada semanas atrás.

Fundadora de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Córdoba, Coca nunca se alejó de la militancia. En los noventa, tras la muerte de su hija Liliana por una enfermedad, se mudó a Catamarca junto a su hija Roxana. Allí siguió dando testimonio, pintando y acompañando a organizaciones de derechos humanos. El 28 de febrero pasado celebró sus 100 años rodeada de compañeras y compañeros en el Centro de Cultura y Trabajo Comunitario de Villa Dolores.

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