Tras recibir un disparo en un hombro René “Manudo” Guzmán quedó tirado en el barro, ensangrentado, a mercad de un gendarme a quien momentos antes había intentado asesinar con un fusil de asalto, una carabina M4 que quedó fuera de su alcance.
Tras recibir un disparo en un hombro René “Manudo” Guzmán quedó tirado en el barro, ensangrentado, a mercad de un gendarme a quien momentos antes había intentado asesinar con un fusil de asalto, una carabina M4 que quedó fuera de su alcance.
El peligroso capo narco se había preparado para el enfrentamiento, con guantes tácticos y guardaespaldas que lo acompañaban.
Aunque su captura se hizo inevitable, el jefe del llamado “cartel del Valle de Acambuco”, de Salta, habría logrado su cometido al enfrentarse con la fuerza de seguridad que salió a cruzarlo. “Manudo” habría logrado que el cargamento de cocaína siga su camino, probablemente a Rosario o Córdoba, en un vehículo que no pudieron seguir los uniformados.
El combate ocurrió el viernes en el cruce de las rutas provinciales 46 y 2 en el Paraje “Cruz Bajada”, de Santiago del Estero, al límite con Salta. “Manudo” tenía pedido de captura internacional de la PROCUNAR, por cinco secuestros de droga. Aparece, además, involucrado al secuestro de 400 kilos de cocaína de máxima pureza, en noviembre pasado. Los ladrillos llevaban como sello coronas y delfines, marca inconfundible de calidad.
Los gendarmes estaban cerca del jefe narco cuando se les escapó cuando lo perseguían y su auto cayó por un canal. La foto del vehículo volcado da cuenta de la audacia del narcotraficante. También permanecen prófugos dos de sus principales sicarios: Silvio Estrada y Gilberto Garzón, a quienes las fuentes describen como “extremadamente peligrosos”.
Guzmán y su banda hicieron pie en el Valle de Acambuco, una reserva protegida ubicada en medio de las sierras pedemontanas, a 50 kilómetros de Tartagal, en Salta.