domingo 18 de enero de 2026
Estafa millonaria

Los invitados de la fiesta de 15 se encontraron con el salón cerrado

El día en que se tenía que realizar la celebración, se vivieron momentos de drama y angustia.

Ayer, El Ancasti dio a conocer que una familia de Capayán denunció haber sido víctima de una presunta estafa millonaria luego de que la fiesta de 15 años de su hija, prevista para el 19 de diciembre de 2025, nunca se realizara pese a haber abonado más de 2.650.000 pesos al sospechoso Pablo Cortez, un supuesto organizador de eventos.

Los abogados que representan a la familia denunciante, Pedro Vélez y Alan Álvarez, describieron el contexto con el que se encontraron sus clientes y los invitados el día que se iba a realizar la fiesta: el salón estaba cerrado, las luces apagadas, y no había nadie para dar explicaciones.

“Ese día puntualmente, (sus clientes) tuvieron un trato normal (con Cortez) en el cual habían acordado que llevarían el cotillón y los centros de mesas al lugar donde se iba a realizar el evento, que es un salón conocido del Valle Central. Horas antes del evento, se presenta nuestro cliente al salón a querer dejar el cotillón y se dan con que no había nadie en el salón, el salón estaba cerrado.

Se comunican con el señor Cortez y les dice que, ocasionalmente, había salido a buscar unas cosas, que vayan a su domicilio a dejar estas cosas, que después él lo llevaría para el salón. Nuestro cliente llevó las cosas al domicilio indicado, allí lo recibió el hermano de Cortez”, indicó Álvarez.

Luego, el letrado mencionó que “pasadas las 21, empezando a llegar gente al lugar del salón, los invitados le empiezan a mandar mensajes a nuestro cliente diciéndole ‘está mal la ubicación’ porque el salón está cerrado, están las luces apagadas, no hay nadie que nos de explicaciones. Ante esta circunstancia, deciden comunicarse con Cortez, quien no les daba respuesta, no les atendía el teléfono. De una fiesta, pasó a ser un caos, un desastre”.

Álvarez, añadió que en un momento atendió el teléfono una persona “con una voz muy similar a la de Cortez, aduciendo ser el primo, indicando que el señor Cortez estaba internado gravemente en el Hospital San Juan Bautista producto de que había intentado, supuestamente, quitarse la vida. Ante esta situación, mis clientes deciden ir al domicilio indicado por Cortez, y se dan con que son atendidos de vuelta por el hermano de Cortez. Al preguntarle por el paradero de Pablo Cortez, el hermano le dice que hace rato había pasado por el domicilio”.

En este sentido, el abogado consideró que el supuesto intento de suicidio habría sido una “mentira para desobligarse o escapar a sus obligaciones contractuales”. Álvarez también mencionó que sus clientes durante “mucho tiempo” estuvieron ahorrando “para llevar a cabo nada más y nada menos que el sueño la fiesta de 15 años”.

Vélez, por su parte, indicó que sus clientes se contactaron con Cortez luego de esta situación. “(El denunciado) quería forzar a que acepten una suma irrisoria, que ni siquiera cubre lo que ellos habían afrontado. Se lo intimó y este sujeto no apareció ante la intimación para que repusiera los daños que había ocasionado, por lo cual no quedó otra alternativa que radicar la denuncia penal”, concluyó.

Organizador

Cortez se promocionaba en redes sociales como titular de una empresa denominada “El Stylo Eventos”, dedicada a organizar fiestas y celebraciones. De acuerdo con el relato, la familia tomó contacto con él a mediados de 2025 a través de publicaciones en grupos públicos de Facebook, donde ofrecía la organización integral de eventos sociales y exhibía imágenes y videos de supuestas fiestas ya realizadas.

Tras varios intercambios por WhatsApp, Cortez habría ofrecido distintos “combos” que incluían salón, catering, animación, DJ, iluminación y otros servicios. Luego de evaluar precios similares a los del mercado, la familia decidió avanzar con la contratación para celebrar los 15 años de su hija en diciembre.

Siempre según la denuncia, en julio de 2025 Cortez invitó a los padres a conocer el salón “Pachamama”, ubicado en la Capital, el cual presentó como propio. En ese encuentro, les habría mostrado las instalaciones, explicado cómo se desarrollaría el evento y ofrecido servicios adicionales sin costo si firmaban el contrato y abonaban el monto total ese mismo día.

Convencidos por lo expuesto, los denunciantes firmaron el contrato y realizaron transferencias que, con el correr de los meses, alcanzaron la suma total de 2.650.000 pesos. Además, relataron que el organizador solicitaba pagos adicionales por distintos servicios y apuraba constantemente las transferencias, incluso para la contratación de un supuesto fotógrafo, cuyo contacto nunca fue brindado.

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