lunes 12 de enero de 2026
Editorial

La tendencia se sostiene

El 2025 finalizó en Catamarca con una escalada de secuestros de marihuana que tuvo como escenario común la Ruta Nacional 38. Solo en diciembre se incautaron más de 93 kilos, en operativos realizados principalmente en los puestos camineros de La Viña y Valle Viejo. Lejos de marcar un quiebre, el inicio de 2026 confirma que la tendencia se sostiene, aunque con una variación clave: los narcotraficantes comenzaron a buscar rutas alternativas.

Antes de que se completara la primera quincena del año, entre jueves y viernes, se secuestraron 28 kilos de marihuana, con el golpe más significativo en el paraje Los Molles, en el departamento Santa, una zona limítrofe con Tucumán. Según el reporte policial, los sospechosos se trasladaban en dos automóviles por un camino alternativo hasta que se cruzaron con efectivos de la Policía de la Provincia. Intentaron escapar, pero fueron interceptados dos kilómetros más adelante tras una persecución. El saldo fue la detención de cuatro personas y el secuestro de 24 kilos de marihuana.

La sucesión de secuestros de droga puede interpretarse como un éxito policial, pero también como una señal de alarma institucional. La sucesión de secuestros de droga puede interpretarse como un éxito policial, pero también como una señal de alarma institucional.

Los otros procedimientos se concretaron en La Viña y Los Altos. En uno de ellos, la principal sospechosa fue una mujer de 76 años, que transportaba tres kilos de marihuana ocultos en piñatas, una modalidad que expone hasta qué punto el narcotráfico adapta sus métodos para eludir los controles.

En los operativos intervinieron la Dirección Drogas Peligrosas y Gendarmería Nacional, en el marco de una metodología de trabajo conjunto ya mencionada por el jefe de Policía, Marcos Herrera, quien destacó el refuerzo de la División Canes, la incorporación de personal, la capacitación en Córdoba y la adquisición de nuevos perros detectores.

Desde una mirada más amplia, resulta evidente que la Ruta Nacional 38 funciona como un corredor narco, que conecta Catamarca con Tucumán y Salta, y desde allí con Bolivia y Perú. Pese a los controles exitosos, los narcos no escarmientan. Por el contrario, se adaptan, desplazando el transporte hacia rutas secundarias, caminos rurales y trazas alternativas.

En ese contexto, resuena la advertencia del juez federal Miguel Ángel Contreras, quien en diciembre señaló que llama la atención la cantidad de secuestros y que los cargamentos logren atravesar Salta y Tucumán para ser interceptados recién en Catamarca. ¿Cómo pasaron tantos controles?, se preguntó el juez.

La sucesión de secuestros puede interpretarse como un éxito policial, pero también como una señal de alarma institucional. La droga no aparece de manera espontánea en la provincia. Recorre miles de kilómetros y atraviesa varias jurisdicciones. El problema no es solo cuánta droga se secuestra, sino cuánta logra pasar antes y, sobre todo, por qué el Estado sigue respondiendo de manera fragmentada frente a un delito que no reconoce límites geográficos.

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