La segunda denuncia contra el cura López Márquez va a la Cámara de Apelaciones
La Fiscalía y la defensa presentaron los recursos ante el Tribunal de Alzada, que intervendrá por tercera vez con López Márquez imputado por delitos contra la integridad sexual.
La situación del sacerdote Eduardo López Márquez, imputado por delitos contra la integridad sexual, se complica. Por la primera denuncia en su contra –que se radicó en diciembre de 2021- fue imputado por “abuso sexual gravemente ultrajante, calificado por la situación de guarda y por ser cometido por ministro de un culto y corrupción de menores agravado por la edad de la víctima”, “abuso sexual con acceso carnal calificado por la situación de guarda y por ser cometido por ministro de un culto” y “corrupción de menores agravado por la edad de la víctima”, “abuso sexual con acceso carnal calificado por la situación de guarda y por ser cometido por ministro de un culto” y corrupción de menores”. Los ultrajes habrían ocurrido en 2002, en La Paz, cuando el denunciante era un niño de 12 años. Sin embargo, a finales de 2021 se animó a romper el silencio que guardó durante casi 20 años para poder denunciar penalmente al cura.
En marzo último, una segunda víctima lo denunció. Estos ultrajes también habrían sucedido en 2002, en Capayán. Esta causa comenzó a investigarse en la órbita de la Fiscalía de Instrucción de Novena Nominación, a cargo del fiscal Jonathan Felsztyna. A mediados de septiembre, el representante del Ministerio Público Fiscal había resuelto pedir el archivo de esta segunda denuncia contra el cura, por considerarlos prescriptos. No obstante, su planteo fue rechazado por el juez de Control de Garantías de Tercera Nominación Lucas Vaccaroni.
De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, desde la Fiscalía de Instrucción de Novena Nominación se presentó un recurso de apelación contra la resolución del citado Juzgado de Control de Garantías.
Según se precisó, se objetó “la ausencia de motivación y fundamentación que debe observarse en toda resolución judicial”. Además, se detalló que el punto central de la impugnación consiste “en cuestionar que el magistrado envía nuevamente la causa a la Fiscalía de Novena Nominación, cuando la legislación procesal indica que en estos casos debe girarse el expediente a otra Fiscalía para que continúe la investigación”.
El recurso será resuelto en la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos. En tanto que, la defensa de López Márquez, ejercida por el abogado del foro local Luis Marcos Gandini también presentó un recurso de apelación.
Dos fallos
Con estos nuevos planteos, el Tribunal de Alzada intervendría por tercera vez en una causa contra el cura López Márquez. En dos oportunidades, en el marco de la primera denuncia, se pronunció. Ambas veces, resolvió que la causa no estaba prescripta y, en la última sentencia, de septiembre pasado, confirmó la elevación a juicio.
“La pericia psiquiátrica realizada en la víctima confirma la existencia de un cuadro clínico de estrés postraumático, infiriéndose que se debe a vivencias abusivas. El sentimiento de culpa, latente en la subjetividad emocional del denunciante, la presencia de estrés post-traumático, intranquilidad emocional, entre otros, resultan ser un factor común en las víctimas de delitos de índole sexual”, remarcó la jueza Elena Berrondo Isí en la elaboración del voto.
A la vez, valoró el testimonio de la madre del denunciante. Durante la investigación, contó que tenía una “extrema confianza” para con el imputado, “a tal punto que todos le decían ‘tío’; el acusado solía ‘pedirle’ a su hijo, situándolo al encartado en la secuencia de los hechos ilícitos y en el lugar descripto por el Ministerio Público. Se colige finalmente, el grado de confianza con la que contaba el imputado en su familia. Esto posibilitó que ella le cediera la guarda de su hijo".
El juez Mauricio Navarro Foressi adhirió a su voto. El juez Juan Rosales también adhirió con voto propio. “Los presuntos delitos cometidos por el sacerdote López Márquez son hechos sumamente graves y aberrantes. No estamos en presencia de la comisión de delitos comunes; es un sacerdote de la Iglesia Católica”, consideró.