viernes 20 de marzo de 2026
Fundamentos del crimen de Raymundo "El Gringo" Barrionuevo

"La sanción prevista es la de mayor gravedad, encierro perpetuo"

La sentencia contra Dardo Exequiel "Peque" Condorí cerró un caso que se jugó "a todo o nada" en juicio popular.

La audiencia de cesura de pena en la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA), realizada el 23 de diciembre de 2025, fue breve, solemne, casi protocolar. La jueza directora Daniela Barrionuevo formalizó lo que el Código Penal Argentino ya tenía escrito desde hace décadas: Dardo Exequiel "Peque" Condorí recibió prisión perpetua por el “homicidio doblemente calificado” de Raymundo "Gringo" Barrionuevo, su suegro, ocurrido en enero de 2023.

No hubo discusiones sobre agravantes ni atenuantes, ni alegatos sobre la personalidad del condenado o sus posibilidades de reinserción social. No hubo pedidos de penas alternativas ni argumentos sobre la dosificación del castigo. El fiscal de Cámara Alejandro Dalla Lasta Baroni, el fiscal del caso Jonathan Felsztyna y los abogados querellantes Gustavo Rentín Villegas y Luis Montivero solicitaron lo único que podían solicitar: la pena prevista por la ley. El defensor Luis Marcos Gandini no se opuso, porque no había nada que oponer. La jueza Barrionuevo confirmó la condena.

La audiencia terminó en minutos. Para delitos como “homicidio calificado por ensañamiento y criminis causa”, el derecho penal argentino no admite matices: encierro perpetuo. El veredicto de un jurado popular –los jueces de los hechos- es por plena convicción y por unanimidad. No se fundamenta, como se hace en un juicio técnico, con jueces del derecho.

Los fundamentos de esta sentencia son breves. No por falta de rigor, sino porque el sistema mismo no requiere más. En un juicio técnico, el juez técnico debe desmenuzar cada prueba, valorar cada testimonio, justificar por qué cree o no cree a un testigo, explicar cómo llegó a la conclusión de que el hecho ocurrió de determinada manera. Después, debe fundamentar por qué elige -dentro de la escala penal prevista- una pena de determinada cantidad de años y no otra pena. Ese documento puede ocupar cientos de páginas.

En un juicio por jurados, en cambio, esa tarea la realizan 12 ciudadanos. Son ellos quienes escuchan, valoran, creen o dudan. Son ellos quienes, después de deliberar en privado, emiten un veredicto que no requiere ser escrito ni fundamentado. Es una sola palabra: culpable o no culpable. Punto.

El trabajo de la jueza Barrionuevo consistió en dirigir ese proceso, asegurar que fuera justo y explicarle al jurado -con precisión técnica- qué debían considerar para llegar a su veredicto. Durante el juicio, instruyó a los 12 vecinos sobre los elementos legales del “homicidio doblemente calificado”: qué significa ensañamiento, qué implica criminis causa, cómo se prueba la intención de matar.

Cuando el jurado regresó de su deliberación con el veredicto de culpabilidad, el camino ya estaba trazado. La sentencia solo debía constatar que el proceso se desarrolló correctamente y aplicar la pena que prevé el artículo 80, incisos 2° y 7° del Código Penal. Nada más.

"La única pena posible es la prisión perpetua", señalaron los fundamentos. No hay alternativas, no hay excepciones, no hay margen de maniobra. La ley es taxativa.

Un domingo violento

Los hechos que llevaron a Condorí a prisión perpetua ocurrieron la mañana del domingo 15 de enero de 2023. Raymundo "Gringo" Barrionuevo, de 80 años, había sido visto por última vez el sábado anterior. Vivía solo en su casa de avenida Misiones 1442, en el barrio San Ramón de la Capital.

Aproximadamente a las 7:29 de esa mañana dominical, alguien ingresó a la vivienda. Lo que sucedió dentro quedó inscrito en el cuerpo de la víctima: más de treinta puñaladas, golpes brutales en la cabeza, el rostro, el cuerpo entero. El nivel de violencia era desmedido. No se trataba solo de matar, sino de causar un sufrimiento extremo. El ensañamiento era evidente para cualquiera que viera las fotos de la autopsia.

El cuerpo de Barrionuevo permaneció en su casa hasta el lunes 16 de enero por la mañana, cuando uno de sus hijos fue a visitarlo y lo encontró sin vida. La escena era brutal. La investigación determinó que el ataque había ocurrido entre las 7:30 y las 8:40 del domingo.

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