Un capo narco detenido habría pagado a un sicario uruguayo para que asesina a funcionarios judiciales argentinos. La confesión de otro preso permitió evitar el doble crimen, y Gendarmería allanó la cárcel donde se realizó la planificación.
Un capo narco detenido habría pagado a un sicario uruguayo para que asesina a funcionarios judiciales argentinos. La confesión de otro preso permitió evitar el doble crimen, y Gendarmería allanó la cárcel donde se realizó la planificación.
El objetivo era terminar con las vidas del fiscal Ignacio Candioti y del juez Leandro Ríos, según información publicada por el diario regional El Argentino de Gualeguaychú. Fuentes oficiales indicaron que el ministro de Seguridad de la provincia, Néstor Roncaglia, también figuraba entre los blancos.
El autor intelectual sería un poderoso capo narco oriundo de Diamante, alojado en la Unidad Penal 9 de esa ciudad. El perfil encaja con la figura de Leonardo Airaldi, expresidente de la Sociedad Rural diamantina.
Tiene 44 años y es nacido en Mar del Plata. Airaldi enfrenta dos causas por narcotráfico y, en los últimos días, el Tribunal Oral Federal rechazó un planteo de su defensa para dividir los expedientes por los que será juzgado desde el martes 24 en Paraná. Una causa se originó en la capital entrerriana en 2019 y apunta a una banda narco que involucraba a catorce personas.
La otra se generó en Santa Fe durante 2022, cuando se incautaron 30 kilogramos de cocaína en la zona de Puerto Gaboto. Su abogada defensora es Mariana Barbitta. La acusación en esas audiencias estuvo a cargo de Candioti; Ríos, por su parte, tuvo la instrucción de uno de los casos; y Roncaglia fue jefe de la Policía Federal hasta 2019, antes de liderar la división Drogas Peligrosas. Todos residen en Paraná, a 290 km de donde permanece alojado el supuesto autor intelectual. El dato sobre el operativo criminal provino de un interno que oficia como informante de las autoridades. Este hombre describió en detalle lo que ocurre dentro de la Unidad Penal de Gualeguaychú, y en particular el poder que ejerce este capo narco sobre los demás internos y el personal carcelario. Según los dichos del testigo, Airaldi habría mencionado que el magistrado “le había inventado una causa” y el fiscal tendría “todo arreglado para condenarlo a 15 años”.