martes 17 de mayo de 2022

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Fue sobreseída por el crimen de su ex y denunció ataques

"Está pasando lo mismo, me van a matar y no sé dónde más pedir ayuda"

Fue agredida a botellazos por familiares de su expareja, quienes amenazaron de muerte a sus hijos menores.

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23 de enero de 2022 - 00:10

Una mujer que había sido acusada por el crimen de su expareja, Walter Roldán (41), y que luego fue sobreseída por considerarse que había sido víctima de violencia de género, denunció que fue atacada días atrás por una joven que se identificó como familiar del hombre.

Vega fue sobreseída a fines del año pasado por el crimen de Roldán, quien falleció el 12 de abril de 2020 tras haber estado internado más de 45 días en un hospital capitalino. El 25 de febrero de ese año ella lo apuñaló en defensa propia.

El juez de Control de Garantías Héctor Rodolfo Maidana, en un fallo con perspectiva de género, dictó el sobreseimiento total y definitivo para la mujer, quien luego quedó en libertad.

En diálogo con este diario, la mujer de apellido Vega aseguró que cuando "lo denuncié a Roldán por los hechos de violencia, pedí ayuda, por las redes sociales, por todos lados, y nadie me ayudó. Y el desenlace es el que todos ya conocemos. Pero siento que ahora me pasa lo mismo, me van a matar. Me siento muy desprotegida, como la primera vez que me agredieron".

"Otra vez tengo que pasar por tener que maquillarme para tapar el golpe, por tener que mentir en mi casa. Es como más de lo mismo. Necesito ayuda", agregó.

Admitió que desde noviembre, cuando recuperó la libertad, es la primera agresión física que recibe aunque recibió decenas de amenazas de muerte hacia ella y sus hijos. "Pensé en irme de la provincia pero me resulta imposible porque no tengo los medios para hacerlo. "Podría juntar dinero para irme, pero con lo que está pasando no puedo ni trabajar. Además, ¿por qué yo me tengo que ir, dejar a mi familia, mi lugar?", se preguntó.

"Yo respeto su dolor (la familia Roldán), pero lo que pasó no fue algo que yo haya planeado para que salga así. Intenté evitar con publicaciones por todos lados, por los medios legales, y nunca me escucharon. Y era él o yo. Pero esto así no puede seguir"", dijo.

Informó que el 15 de enero fue atacada a botellazos por una joven en pleno centro de la ciudad. "Ese día estaba en un negocio por calle Chacabuco, entre Rivadavia y Salta, junto a mi hija y mi perrito. Vi que una chica se acercaba rápidamente con una botella de vidrio en una de sus manos pero no le di importancia. Y segundos después me golpeó en la cara, cerca de un ojo. Me golpeó varias veces, y por lo que me dijo me di cuenta que era familiar de él", manifestó.

"Me dejó moretones por todos lados. Mi hija quedó con una tremenda crisis de nervios porque vio todo, fue horrible", agregó. Recordó que el lugar estaba "lleno de gente" y que por el ataque sufrió un hematoma muy grande en un ojo y moretones en los párpados y piernas.

Explicó que posteriormente y en compañía de su abogada Silvia Barrientos radicó la denuncia penal correspondiente, que fue remitida al fiscal en feria Hugo Costilla, "a la espera de que hagan cumplir las restricciones que ya les fijaron el año pasado y que violan permanentemente".

Aseguró que "las persecuciones son constantes y a toda hora. No puedo salir a ningún lado. Es una locura".

Recordó que luego de recuperar la libertad abrió un local comercial "pero lo tuve que cerrar porque no me dejaban trabajar con las amenazas de muerte hasta por las redes sociales. Los denuncié varias veces porque son personas de su entorno familiar (de Roldán). Les pusieron restricciones pero no las obedecen".

"Me han enviado mensajes fortísimos diciendo que van a matar a mi hijo para que yo sepa el dolor que se siente. Mi madre se tuvo que mudar en dos oportunidades mientras estuve alojada en el penal, porque inclusive le tiraron un auto encima. ¿Qué más tiene que pasar para que la Justicia reaccione?".

Indicó que sus hijos están con tratamiento psicológico permanente y sostuvo que "no está bien que vivan así. El sábado, después del ataque, llegué con la cara desfigurada a la casa. ¿Cómo le explico lo que sucedió a mis hijos?".

Dijo que es enfermera de profesión, que actualmente realiza atención domiciliaria, y que "con todas esas cosas que vienen sucediendo cada vez cuesta más recuperarme. Me quedé sin cobertura de obra social, estamos con psicólogos y un montón de gastos. Con esto del ataque tuve que acudir a un oculista y comprar medicación".

"Tuve que vender el auto, un terreno, me quedé sin nada. Y si no fuese por gente muy buena me dio una mano, quizá hoy estaría en situación de calle", finalizó.

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