Lo expresó Manuel Páez, condenado a prisión perpetua en 2008
"Es muy poco lo que te ofrece el Servicio Penitenciario para reinsertarte"
Días pasados, realizó un planteo en la Corte de Justicia. Aseguró que estuvo años sin atención psicológica y que sin vínculos familiares no puede haber reinserción social.
“Yo no se lo aconsejo a nadie si quiere mandar a alguien para que se resocialice ahí adentro”, expresó Manuel Páez, frente a los ministros de la Sala Penal de la Corte de Justicia de Catamarca. El 24 de febrero reclamó lo que considera un derecho. Páez lleva casi dos décadas privado de su libertad. Aún no está en condiciones de acceder a beneficios como salidas o libertad condicional pero realizó este planteo, asistido por el abogado Pablo Rivera, para cuando llegue el momento.
En octubre de 2006, una adolescente de 15 años fue asesinada. El caso causó conmoción. El entonces fiscal Héctor Rodolfo Maidana lo imputó por “homicidio calificado criminis causa”. Consideró que había matado a la chica para ocultar otro crimen y garantizarse impunidad. Páez fue condenado en diciembre de 2008 a prisión perpetua, tras haber sido declarado culpable.
Ante la Sala Penal de la Corte de Justicia de Catamarca, su defensa planteó la inconstitucionalidad del artículo 14 del Código Penal, la norma que impide a los condenados a prisión perpetua acceder a la libertad condicional. En la audiencia de expresión de agravios, Páez tomó la palabra. Su testimonio acompañó al argumento jurídico expresado por su abogado.
Aseguró que se desconoce qué ocurre puertas adentro del Servicio Penitenciario Provincial. Indicó que se debe comer en una misma celda, donde está el baño. Allí también duermen, en las mismas condiciones.
Páez consideró que si a eso se le llama resocialización, entonces el sistema está muy lejos de cumplir su cometido.
Además, cuestionó que el Penal no piense en tratamientos acordes para los internos. "Yo pasaron siete u ocho años y no tenía atención psicológica. Vi en mi conducta y concepto que figuraba 'sin demanda'. ¿Sin demanda por qué? ¿Porque no pedí? Sí, pero si es obligación del servicio, es obligación de ellos de darnos", reclamó. Recién el día de la audiencia, a instancias de su abogado, solicitó turno con una psicóloga, comentó.
Vínculos
Otro eje central de su testimonio fue la restricción a los vínculos familiares. Páez describió un sistema que en la práctica dificulta el contacto con los afectos: solo tres días de visita por semana, un listado de diez personas como máximo y la obligación de renovar la documentación cada seis meses con los costos que eso implica para las familias. Páez contó que tiene un hijo y un nieto, a quien no puede ver. "Lamentablemente eso es resocializarse en el penal, que te pongan límite para ver a tu propia familia", ironizó.
El diagnóstico que trazó fue contundente. "La realidad dentro del penal está muy lejos de lo que es el tratamiento, si a eso le llaman poder resocializarse ahí adentro. Estamos muy lejos de la realidad, de cómo se come, qué es lo que se come o la atención médica. Yo no se lo aconsejo a nadie si quiere mandar a alguien para que se resocialice ahí adentro", expresó. Pese al contexto que describió, Páez también habló de lo que hizo durante casi dos décadas privado de la libertad. Estudió, completó talleres de costurería, carpintería, herrería, computación y electricidad. Participó del primer curso de violencia de género del penal y llegó a disertar en el Cine Teatro de Catamarca. Mantuvo conducta y concepto calificados con 9 —ejemplar— durante los 19 años y medio que lleva detenido, sin haberlos bajado una sola vez. Todo, subrayó, sin esperar que el sistema se lo ofreciera. "Todos los tratamientos que hice, lo hice por voluntad propia. Es muy poco lo que te ofrece el Servicio Penitenciario para reinsertarte y para resocializarse”, aseguró.
Esa determinación personal fue presentada como prueba de que la reinserción es posible, incluso bajo las condiciones más adversas. "Yo siempre tuve la esperanza de que algo podía salir, de que algo para mí podía venir y me estuve preparando. A pesar de mi sentencia, de mi condena que tengo, no he dejado nunca de estudiar", afirmó.
No obstante, a la vez nunca fue informado formalmente sobre los cómputos de su condena, a pesar de haberlos solicitado reiteradamente por escrito. Para Páez, la audiencia fue también la oportunidad de visibilizar algo que, según sus propias palabras, "las cosas que pasan allá adentro, día a día, no lo ve nadie".
Expediente
El 3 de diciembre, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación declaró culpable a Manuel Oscar Páez del asesinato de Rocío Débora Anahí Ubilla (15), ocurrido el 24 de octubre de 2006. Páez respondió por el delito de “homicidio agravado por criminis causa” y se lo condenó a la pena de prisión perpetua. El fiscal de Cámara Gustavo Bergesio mantuvo la acusación. Fue acompañado por el abogado de la querella Luciano Rojas. El Tribunal estuvo integrado por los jueces Rodolfo Maidana, Fernando Esteban y Marcelo Soria.