viernes 27 de enero de 2023

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Editorial

El gesto de Bacchiani

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El 22 de abril del 2022 es el día en el que Edgar Bacchiani fue detenido junto a sus socios Alexis Sarroca y José Blas, con quienes había logrado construir un gigante especulativo en el que miles de catamarqueños habían depositado los ahorros de toda su vida al verse seducidos por los jugosos intereses que ofrecía.

Aquel día Bacchiani fue sacado esposado de su casa y quedó detenido en la Policía Federal, en donde fue fotografiado junto a Blas y Sarroca. En esa imagen, Bacchiani señaló a su bolsillo en donde estaba su teléfono celular con la mano derecha, mientras con la otra mano hacía el gesto de tener “la plata”.

Más de ocho meses pasaron de la detención de Bacchiani y su gesto con las manos ya es una anécdota. Los fondos no aparecen y más allá de una devolución selectiva de dinero a un puñado de ahorristas, la ruta del dinero de Adhemar Capital sigue siendo una incógnita.

Antes de que termine el 2022, el juez Miguel Ángel Contreras ordenó una batería de medidas y el mensaje que dejó fue cristalino: va a la caza de los millones de dólares invertidos por más de ocho mil clientes que tenía la empresa. Este número surgió tras lo declarado por el técnico informático Gustavo Chazarreta, quien afirmó que hasta marzo la deuda de Adhemar Capital ascendía a 584 millones de dólares, solo por los capitales depositados.

Los montos son exorbitantes y quedaron en el absurdo los dichos del trader cuando declaró en mayo que la deuda era de 2 mil millones de pesos y que gracias al aporte de un “amigo”, contaba con 50 millones de dólares para afrontarla.

Bacchiani tuvo dos oportunidades para demostrar que tenía la plata en sus billeteras virtuales. En la primera, Contreras le concedió la prisión domiciliaria para probar que tenía fondos, pero los peritos de Gendarmería no pudieron ingresar porque las cuentas estaban bloqueadas.

La segunda chance fue en agosto. Aquella vez Bacchiani fue llevado hasta la Policía Federal pero ante los ojos del juez y las otras partes involucradas en la causa, quedó expuesto ya que únicamente enseñó una captura de pantalla con una cifra millonaria. La maniobra fue puesta al desnudo por un perito de parte que le mostró al juez Contreras cómo se podían alterar libremente los fondos. Bacchiani volvió al penal.

Meses después Contreras retomó la pesquisa por el lavado de activos y ordenó, entre otras medidas, allanar los domicilios de Blas, Sarroca y el “pocero” Pablo Olmi. El resultado fue magro. De la casa de Sarroca secuestraron 400 dólares. A Olmi le incautaron $1.500.000 pero dijo que provienen de las ganancias de su comercio que se dedica a la venta de pirotecnia.

La Justicia también envió oficios a bancos, financieras, aseguradoras, casas de ventas de relojes y joyas, un club de fútbol y hasta el Obispado para que informe sobre un lote vendido a Blas. Todas son decisiones orientadas a rastrear el dinero pero con la feria judicial transitando los primeros días el expediente se ralentizó y todo indica que habrá que esperar hasta febrero para conocer si la Justicia tiene pistas firmes del rastro del botín.

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