El catequista Rodríguez deberá cumplir la prisión domiciliaria en Catamarca
Tendrá que ser trasladado desde Buenos Aires. Será controlado por el Servicio Penitenciario Provincial.
Red. Acompañó a la víctima durante el proceso judicial.
El catequista Tomás Daniel Rodríguez, condenado el último miércoles en la provincia de Buenos Aires por abuso sexual, deberá cumplir la prisión domiciliaria en Catamarca. La información la dieron a conocer desde la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina.
En la oportunidad, señalaron que el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 3 de Mercedes, que condenó a Rodríguez, dispuso la detención inmediata del catequista, en la modalidad domiciliaria, en Catamarca, bajo el control del Programa de Asistencia de Personas Bajo Vigilancia Electrónica del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Catamarca, hasta que quede firme la sentencia.
Además, precisaron que el Tribunal notificó al Registro de Condenados por Delitos Contra la Integridad Sexual esta resolución judicial que se impuso a Rodríguez. El miércoles, el Tribunal declaró culpable al catamarqueño en el delito de abuso sexual y lo condenó a ocho años y seis meses de prisión. La investigación comenzó a finales de 2020, cuando Santi, la víctima, realizó la denuncia ante el fiscal Federico Soñora de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 4 de Moreno, Buenos Aires.
El representante del Ministerio Público imputó a Rodríguez por “abuso sexual agravado por resultar gravemente ultrajante para la víctima y agravado por ser cometido por un ministro de culto encargado de la guarda”, un delito que prevé una pena de entre ocho a 20 años de prisión.
Los hechos investigados ocurrieron entre 2010 y 2012, cuando la víctima era un adolescente de entre 15 y 17 años, en el marco de retiros espirituales y misiones escolares en los que Rodríguez, referente de la Diócesis de Catamarca, solía participar.
En un primer momento, el Tribunal había fijado fecha de debate para mayo de 2027. No obstante, se adelantó y el miércoles 4 de marzo, en una jornada se desarrolló la audiencia. Santi pudo contar su testimonio y ratificó sus dichos. Entre los testigos, dos jóvenes contaron que habían compartido encuentros escolares y religiosos y que conocían al acusado. También se escuchó a Liliana Rodríguez, psicóloga de la Red. Para la profesional, al denunciante “lo salvaron sus amigos”.
A la vez, destacó que entre los amigos en conjunto y sus padres se logró “sacarlo de la manipulación de este depredador. Ésta es una familia claramente con secuelas de un daño que produjo este depredador, una traición absoluta a la confianza y les inculcó una culpa tremenda”, explicó. La fiscal María Valeria Chapuis mantuvo la acusación. Luego de escuchar los alegatos, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio. La audiencia se reanudó el miércoles, para dar lectura del veredicto condenatorio.
Santi, el denunciante, es músico. Rodríguez también es músico; toca el órgano y esta habilidad le permitió tocar en distintas celebraciones, en el país y en el Vaticano. En una entrevista concedida a El Ancasti, Santi contó que a través de la música, Rodríguez se vinculó con él. En este proceso, la voz de Santi se convirtió en una herramienta. Pudo romper el silencio y con el acompañamiento de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina pudo transitar este proceso. Para el denunciante, la música sería una de sus herramientas para acercarse a sus víctimas.
“A través de la actividad musical, llegó a mi persona. Fueron varios episodios, en distintas provincias, pero el juicio se va a realizar en Buenos Aires. Era adolescente. Conozco a otras personas que fueron víctimas de él pero todavía no se animan a hablar formalmente. Estamos en comunicación y acompañamiento porque es un proceso muy difícil. No son denunciantes formales pero sí víctimas con el mismo modus operandi, con la misma complicidad eclesiástica de encubrimiento”, contó. Al finalizar el debate, emocionado, Santi expresó que “se hizo Justicia”.
El caso de Rodríguez no es aislado en la provincia. Catamarca ya tiene dos sacerdotes condenados por abusos sexuales eclesiásticos con sentencias firmes: Juan de Dios Gutiérrez, condenado en 2021 a 12 años de prisión, y José Renato Rasgido, condenado en 2024 a 15 años. Ambos cumplen su condena en el Servicio Penitenciario.