La condena al trabajo infantil, que se manifiesta de manera más brutal en actividades laborales que habitualmente realizan adultos por ejemplo...
La condena al trabajo infantil, que se manifiesta de manera más brutal en actividades laborales que habitualmente realizan adultos por ejemplo, en actividades agrícolas- está bastante generalizada, aunque esa reprobación no signifique que se trate de un fenómeno en remisión sistemática y permanente.
Sin embargo, hay tareas que desempeñan los niños, que también pueden encuadrarse dentro de lo que es el trabajo infantil, y que no suelen ser visualizadas como tal por el simple hecho de que se desarrollan dentro del hogar. El tema genera polémicas. Y está bien que así sea, porque se trata de una problemática que debe necesariamente debatirse.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha puesto en marcha una campaña que advierte precisamente sobre los límites que se deben respetar en las tareas que niños y niñas realizan en el hogar. Se trata de un paquete de contenidos para difundir un mensaje que sirva para “reducir lo que llamamos tolerancia social o naturalización hacia el trabajo infantil”. La campaña aborda los tres ámbitos donde suele manifestarse el trabajo infantil: el rural, el urbano y el ámbito doméstico.
Una de las piezas de esa campaña es una imagen en la que aparece un niño utilizando un lavarropas, acompañada por la frase: “Parece ayuda. Es trabajo infantil”. La expresión generó mucha controversia. Demasiada, al punto que el organismo finalmente decidió retirar la publicación. Y lo explicó de esta manera: “Hace un momento eliminamos un posteo publicado en el marco de la campaña por el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil. Ese contenido incluía una imagen que no representaba adecuadamente el problema. La Oficina desea disculparse por esta confusión”. Y agregó: “Los problemas con el trabajo infantil en la vía pública o en el sector urbano son bien apreciables, y en el sector rural más todavía, pero en el caso del trabajo doméstico intensivo es más difícil que la gente entienda a qué nos referimos.
Es necesario establecer precisiones: el trabajo infantil doméstico que debe censurarse es el que se denomina intensivo, es decir, aquel que conlleva obligaciones que las niñas, niños y adolescentes, por su edad, no pueden afrontar, al punto que para cumplirlas deben normalmente dejar la escuela, incluido el cuidado de los más pequeños o de adultos mayores. Es decir, que el trabajo doméstico intensivo afecta el derecho a la educación, e incluso puede repercutir negativamente también en la salud. Según Unicef, las más afectadas son las niñas, que están en una situación de invisibilidad realizando trabajo doméstico, muchas veces en condiciones de violencia o amenaza.
Otra cosa, bastante distinta, es que los chicos colaboren en actividades familiares que no representen pesadas obligaciones, lo cual es beneficioso para la propia integración del grupo. Consignar con claridad estas diferencias es de gran importancia, porque de eso modo se podrá visibilizar, sin confusiones, la explotación infantil doméstica que conculca derechos.