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Editorial

Discursos de incivilidad

3 de marzo de 2025 - 00:15

Los frecuentes ataques libertarios tienen como destinatario principal por estas horas al diputado radical Facundo Manes, luego de la bravuconada de Santiago Caputo en pleno Congreso de la Nación. El propio asesor presidencial monotributista calificó a Manes, al día siguiente del episodio, como “merquero” y “corrupto” en una de sus tantas cuentas de X. Miles de trolls complementan esos agravios.

Estos discursos violentos en redes sociales son difíciles de erradicar porque están avalados por el propio Presidente de la Nación, que ha hecho de la violencia discursiva una característica distintiva. Tres días antes del discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el principal sitio de verificación del discurso público de la Argentina, chequeado.com, presentó un completo informe de los ataques de Javier Milei contra dirigentes de la oposición, economistas, artistas, periodistas y hasta presidentes de otros países. El trabajo consigna que desde su asunción en diciembre de 2023 y hasta el mes de febrero, el Presidente pronunció al menos 1.051 insultos, descalificaciones o ataques en discursos, entrevistas y redes sociales, con un promedio de 2,4 por día y picos que llegaron hasta 5 ataques diarios.

Si bien siempre en la política argentina hubo discursos cargados de agresividad, la novedad es que en el último año el principal emisor de ese tipo de discursos es el propio Presidente en ejercicio, continuando con un estilo que lo caracterizaba cuando era panelista de televisión. Hay, en consecuencia, un manifiesto agravamiento del tono de la comunicación política. Así lo explica Mario Riorda, profesor de Comunicación Gubernamental y Comunicación de Crisis de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, citado en el informe de chequeado.com: “El insulto forma parte de un capítulo de lo que se denomina discursos de incivilidad. Parten generalmente desde la descortesía, avanzan hacia la descalificación o la humillación y terminan finalmente en la negación de la identidad del otro.

Milei representó en su momento a los ciudadanos más descontentos con la dirigencia política argentina que gobernó el país en los últimos años. De modo que su discurso violento fue efectivo y representativo de ese sector de la población. Pero otros estudios han determinado que la mayoría rechaza en la actualidad los insultos de Milei, incluso una porción importante de los que lo votaron en el balotaje, porque ahora es el Presidente de la Nación y tiene un ejemplo que dar, también en el contenido de su discurso político, pero, además, porque como primer mandatario él se ha convertido en el principal responsable de solucionar los problemas que tienen sus compatriotas. Y si las soluciones no llegan o algunos problemas se agravaron, ya no puede echarle la culpa “a la casta” con insultos o términos descalificadores.

Los sucesos ocurridos el sábado en el Congreso corroboran la tendencia presentada en el informe, con el agravante de que los insultos y ciertos conatos de violencia física se dieron en un marco institucional y no en el barro de las redes sociales.

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