La oposición tiene redactado el pedido de sesión especial para el próximo miércoles 30 de julio en la Cámara de Diputados, pero no tiene asegurado el quórum y en consecuencia aguarda que en estos días los gobernadores instruyan a sus diputados a firmar la nota formal para darle un mayor grado de certeza a la convocatoria.
En agosto se prevé que la campaña absorberá completamente el tiempo de los legisladores y la actividad del Congreso quedará reducida a la mínima expresión. Por esa razón, desde la oposición consideran que hay una ventana de oportunidad para las dos medias sanciones del Senado de proyectos que llevan la firma de los gobernadores, quienes arrastran enojos con el Gobierno.
Se trata de los proyectos de distribución de Aportes del Tesoro Nacional y del Impuesto al Combustible, cuyas aprobaciones en la Cámara alta fueron celosamente monitoreadas por los mandatarios provinciales. “La sesión es viable en la medida en que quieran jugar los gobernadores", señalaron. Las provincias intentarán agotar el diálogo hasta el miércoles, pero la desconfianza acumulada es considerable y si el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, no los seduce con una oferta contundente, procederán “por las malas”. Esto es: garantizar la tropa necesaria para que haya sesión en pleno receso.