Un consignatario ganadero fue condenado a tres años de prisión en suspenso y a abonar un millonario resarcimiento por haberse quedado con casi 2.000 vacunos que una empresa le confió hace más de seis años en Curuzú Cuatiá, al sur de la provincia de Corrientes.
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Debe pagar U$S 2.5 millones por adminstración fraudulenta
El histórico fallo del Tribunal de Juicio de Mercedes recayó sobre Rómulo Augusto Bobbio (49), quien fue hallado culpable del delito de "administración fraudulenta".
Bobbio, oriundo de la Ciudad de Buenos Aires, evitó la cárcel porque los jueces Jorge Alberto Troncoso, Juan Manuel Ignacio Muschietti y Ramón Alberto Ríos establecieron que la condena sea de ejecución condicional.
El fiscal del caso, Oscar Cañete, había pedido una pena de cinco años de prisión y que fuera de cumplimiento efectivo.
En forma paralela al juicio penal, la empresa damnificada entabló una demanda civil y el mismo tribunal estableció que el ahora condenado deberá afrontar una reparación económica consistente en abonar el costo de 37 toros, 213 vaquillonas de recría, 987 vacas preñadas, 540 vacas secas para entorar y 182 animales de invernada.
Para ello tomó como referencia el valor promedio de la hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, además de un interés puro anual del seis por ciento desde el 23 de septiembre de 2020.
Fuentes vinculadas a la causa dijeron que el valor estimado de la hacienda sustraída por Bobbio supera los dos y medio millones de dólares. A ello deben sumarse las costas del extenso proceso judicial y los honorarios de los abogados que intervinieron. Le establecieron también las siguientes reglas de conducta: deberá fijar residencia y no modificarla sin autorización judicial, abstenerse de cometer nuevos delitos y evitar el consumo excesivo de alcohol y estupefacientes durante cuatro años.