El mal estado de las calles en Valle Viejo sigue siendo uno de los reclamos más recurrentes entre los vecinos, quienes afirman convivir desde hace años con una red vial deteriorada y sin soluciones de fondo. Si bien las lluvias de esta temporada volvieron a exponer el problema con mayor crudeza, en distintos sectores del departamento sostienen que la situación se mantiene durante todo el año y que, pese a los anuncios oficiales, los trabajos realizados no alcanzaron para revertir el deterioro.
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Crece el malestar vecinal por el deterioro vial en Valle Viejo
Pese a los anuncios de mantenimiento y bacheo, los vecinos sostienen que las intervenciones fueron parciales e insuficientes.
La problemática se repite en San Isidro, Santa Rosa, Polcos, Sumalao y Pozo El Mistol, donde arterias principales y calles internas presentan baches profundos, hundimientos, deformaciones de calzada, barro, agua acumulada y sectores de difícil circulación.
Los vecinos sostienen que, en muchos casos, el problema se profundizó a partir de la ejecución de la obra de red cloacal sobre arterias principales, donde con el tiempo comenzaron a aparecer hundimientos tras la apertura de zanjas, el relleno y la posterior pavimentación. A eso se suman nuevas intervenciones vinculadas a las conexiones domiciliarias, que en algunos sectores vuelven a afectar calles ya deterioradas.
Uno de los puntos más cuestionados sigue siendo la avenida Enrique Ocampo, en Pozo El Mistol, donde desde hace tiempo se observan hundimientos en plena carpeta asfáltica, roturas visibles y un deterioro que también alcanza a calles perpendiculares. “Acá taparon, volvieron a romper, asfaltaron y después se volvió a hundir. Nunca quedó bien”, señaló un vecino del sector.
El deterioro impacta de lleno en la circulación diaria. Los vecinos aseguran que son frecuentes los hundimientos de vehículos particulares, las motos que derrapan al esquivar pozos o cruzar sectores embarrados, y las dificultades para el paso del transporte público en calles con la base debilitada o con agua acumulada. “Todos los días se ve un auto que cae en un pozo o una moto que casi se va al piso”, relató un frentista de Santa Rosa.
En varios sectores, además, persisten problemas de escurrimiento. Aun varios días después de las lluvias, todavía quedan calles con agua estancada, barro y pozos ocultos, una situación que agrava el deterioro y complica la circulación vehicular y peatonal. “Llueve y el agua queda días. No corre, rompe más la calle y después nadie lo resuelve”, expresó un vecino de Sumalao.
A esto se suma la falta de infraestructura peatonal en distintos puntos del departamento. Los vecinos remarcan que hay tramos donde no hay veredas terminadas y donde la gente debe caminar por la banquina, entre yuyales, barro o directamente por la calle. También cuestionan el estado de algunos cordones cuneta, al considerar que fueron mal ejecutados o que no cumplen con el escurrimiento necesario.
Parches, promesas y malestar
En medio de los reclamos, otra de las críticas más repetidas apunta a la falta de resultados de las intervenciones realizadas. Si bien el municipio anunció en distintas oportunidades trabajos de mantenimiento, restitución de calzada y planes de bacheo, los vecinos de las distintas localidades afectadas sostienen que las tareas fueron parciales, insuficientes o no tuvieron durabilidad.
Uno de los episodios que más cuestionamientos generó fue cuando en algunos sectores se optó por tapar zanjas y baches con tierra, una medida que despertó críticas porque, con las lluvias, los sectores intervenidos volvían a deteriorarse. “Eso no era arreglar. Era salir del paso y después quedó peor”, resumió un vecino de San Isidro.
Más adelante también se anunciaron planes de bacheo y tareas conjuntas con apoyo provincial para intervenir arterias dañadas. Sin embargo, en la percepción de los vecinos, el estado actual de muchas calles demuestra que esas respuestas no alcanzaron o no dieron resultados duraderos.
El deterioro de la red vial también derivó en un proyecto para declarar la emergencia vial y urbanística en el departamento, en medio de los reclamos por el estado general de calles y avenidas.
Las críticas también crecieron por distintas expresiones públicas de la intendenta Susana Zenteno, quien en varias oportunidades defendió la prioridad de la obra cloacal frente a los cuestionamientos por el estado de las calles. En una de sus declaraciones más comentadas, pidió a los vecinos circular con precaución y “andar despacito”, lo que generó malestar entre frentistas y automovilistas. Más recientemente, también sostuvo que estaba dispuesta a “pagar el costo político” por el avance de la obra de cloacas, al considerar que se trata de una intervención prioritaria para el departamento.
Mientras tanto, en Valle Viejo, el problema sigue a la vista: autos que se hunden, motos que derrapan, colectivos complicados para circular, peatones caminando entre yuyos o barro y vecinos que aseguran estar cansados de convivir con una situación que sigue sin una respuesta definitiva.