jueves 13 de junio de 2024
Editorial

Concientización por partida doble

Ayer finalizó la Semana Mundial del Parto Respetado, una conmemoración pensada para velar por los derechos de las mujeres gestantes desde el embarazo, el parto y posparto, respetando las necesidades y tiempos de las madres parturientas. Se celebra desde el año 2004 por iniciativa de la Asociación Francesa por el Parto Respetado, pero es impulsada por la UNICEF.

Hasta hace pocas décadas, a nadie le preocupaban los derechos de las mujeres gestantes y sus hijos a tener una atención digna y respetuosa en instituciones de salud públicas y privadas durante el embarazo, parto y posparto, sin discriminación ni violencia. Y por eso ni siquiera era una exigencia de las propias madres. Los casos de violencia obstétrica eran mucho más comunes que ahora. De todos modos, siguen existiendo en una proporción que puede considerarse preocupante.

Por ejemplo, un estudio realizado por el Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina (OVOA) determinó que el 60,8% de las mujeres que participaron del Relevamiento Nacional de Atención Ginecobstétrica dijo haber sufrido malas experiencias en la atención de su salud antes, durante y después del parto. El 42,2% de las personas que respondieron afirmó que durante sus partos no pudo estar acompañada. El 55,2 % denunció haber recibido conductas disciplinantes y el 35,2 % dijo que sus decisiones fueron dirigidas y/o condicionadas. Además, el 31,6% concluyó que no se hizo lugar a su deseo.

Los derechos contemplados por el parto respetado incluyen el de parto y posparto sin violencia ni maltrato por parte del personal de salud; el de no recibir tratamientos médicos, prácticas invasivas e intervenciones quirúrgicas innecesarias, o con fines de investigación y docencia; el de recibir información clara, detallada y confiable acerca del proceso de embarazo, parto y posparto, incluyendo las posibles complicaciones; el de estar acompañadas o no en el momento del parto; el de tener a su hijo/a recién nacido a su lado, si no requiere de cuidados especiales; recibir toda la información y orientación necesarias acerca de la lactancia, cuidados del recién nacido y esquemas de vacunación; el de respetar su decisión de escoger libremente diversas alternativas al momento del parto: parto natural o cesárea, dependiendo de la evolución de su proceso prenatal; y el de respeto a la intimidad, así como a los procesos biológicos y emocionales de las mujeres gestantes.

En Argentina todos estos derechos están contemplados desde 2004 en la Ley 25929 de Parto Humanizado.

La concientización acerca de los derechos que tienen las madres gestantes y sus bebés debe extenderse entre las mujeres, para que puedan reclamarlos. Pero también entre los profesionales de la salud que, aunque parezca increíble, en muchos casos siguen incurriendo en prácticas que los desconocen o los violentan.

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