El 9 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Insuficiencia Cardíaca, detrás de esta jornada hay una realidad epidemiológica que crece en silencio: unos 64 millones de personas en el mundo viven con esta enfermedad. En Argentina, eso equivale a una población y media del país.
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Cada vez más jóvenes sufren infartos y llegan tarde al diagnóstico
El doctor Julio Bisutti advirtió que la insuficiencia cardíaca crece en silencio y golpea cada vez más temprano.
“La insuficiencia cardíaca es la dificultad o la incapacidad del corazón para cumplir sus actividades cotidianas: perfundir el cerebro, los riñones, los órganos nobles, oxigenar la sangre y devolverla”, explicó el doctor Julio Bisutti, médico cardiólogo en diálogo con El Ancasti. Pero lo más preocupante, advierte, es que cuando un paciente llega al consultorio o a la internación con el diagnóstico, muchas veces “ya se llegó tarde”.
Una realidad en aumento
Uno de los datos más contundentes que aportó el especialista es el preocupante descenso etario de los eventos cardiovasculares graves.
“Nosotros vemos cada vez más jóvenes pacientes con infarto agudo de miocardio. Pacientes de 30 años, 32 años”, alertó Bisutti. Y aclaró: “Esto viene de una evolución que no va mejor. La insuficiencia cardíaca es una epidemia y se la toma actualmente como una nueva pandemia. De acá a 15 años vamos a tener más pacientes con insuficiencia cardíaca”, dijo.Señaló que, detrás de cada consulta por síntomas típicos, “generalmente hay dos o tres pacientes con insuficiencia cardíaca que aún no lo saben”.
Factores de riesgo
El especialista enumeró las principales causas que, mal controladas o no diagnosticadas a tiempo, derivan en insuficiencia cardíaca:
- - Hipertensión arterial (no diagnosticada o mal controlada)
- - Diabetes.
- - Dislipemia (trastornos del colesterol)
- - Cardiopatía isquémica (infarto o enfermedades de las arterias coronarias)
- - Tabaquismo.
- - Obesidad, que el médico destaca como un factor “trascendental” y “modificable”.
“Hoy por hoy la obesidad ha tomado un rol trascendental. Se sabe que el paciente obeso es un paciente inflamado crónico”, sostuvo el profesional médico. Y sumó al estrés como otro desencadenante silencioso: “El estrés aumenta nuestra actividad simpática, el cuerpo está en alerta permanentemente. Eso hace que se segreguen neurohormonas que aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial”, explicó.
Síntomas a tener en cuenta
El especialista recomendó prestar atención a:
- Falta de aire (disnea)
- Cansancio fuera de lo habitual, especialmente en personas mayores de 35 a 40 años con factores de riesgo cardiovascular.
“El 90% de las consultas que recibo son de personas que pasan los 35 o 36 años que no vieron ciertas señales en su evolución y les llamó la atención un dolor de pecho”, relató.
Importancia de la prevención
Frente a este panorama, el doctor enfatizó que la principal herramienta es la prevención. “Se puede llegar a tiempo y hacer absolutamente todo en estadios tempranos, lo que llamamos estadio A, donde captás los factores de riesgo, los tratás y cambiás la evolución de esa persona en los próximos cinco años”.
Sin embargo, advirtió sobre una barrera real: la accesibilidad a los tratamientos. “Es muy lindo lo que uno indica, lo que está avalado científicamente, pero muchas veces no hay accesibilidad para todos”.
Otro punto que el doctor Bisutti subrayó es la importancia de la vacunación en pacientes con insuficiencia cardíaca. “Todo paciente con diagnóstico de insuficiencia cardíaca tiene indicación de vacunación: antigripal anual, antineumocócica, COVID y otras. Porque el paciente que se vacuna se muere menos”, afirmó.
Por último, el doctor Bisutti destacó que controlarse la presión, caminar media hora al día, dejar el tabaco y vacunarse son gestos que, según explica, pueden cambiar el rumbo de la enfermedad y salvar vidas.