Terminante. El cartel de la sede libertaria fue bajado y detonó la interna entre la orgánica y Galán.
Los libertarios catamarqueños acometen la recta final hacia las PASO satisfechos por haber cumplido con la meta de instalarse en la opinión pública. Es justo reconocer sus contribuciones a quebrar la monotonía de una campaña que, sobre todo en su último tramo, se puso más bien chata, mérito mayor si se considera que debían al menos empardar la eficacia para ganar protagonismo a través del escándalo y las agresiones a la “casta política” de su candidato a presidente, Javier Milei.
El domingo 13 se sabrá si la estrategia se traduce en guarismos electorales significativos, pero no es necesario esperar el canto de las urnas para valorar el carácter disruptivo de su estrategia proselitista, que relegó consignas plagadas de obviedades y lugares comunes para concentrarse deleitar al electorado con episodios como el del cartel retirado de la sede, supuestamente por falta de pago.
Se trata de una vuelta de tuerca interesante en la dramaturgia del sector. Agotada la veta del conflicto por el sello, en la que volvió a las tablas el reconocido astro José “Chichí” Jalil, los guionistas abordan el eje de los carteles, atentos a aquello de que el show debe continuar.
La campaña libertaria languidecía, afectada por la polarización y la interna de Juntos por el Cambio, pero la bajada del cartel le renovó los bríos.
El empresario Javier Galán, desplazado del esquema de las candidaturas, lamentó que la orgánica de La Libertad Avanza no hubiera cumplido con los pagos correspondientes a la empresa de cartelería y les reprochó que solamente se contactaran con él para pedirle plata.
Por considerarse “un militante más”, le parecía inapropiado que pretendieran asignarle el financiamiento de la sede y de la campaña. “No soy candidato”, recordó.
“Después de todo lo que colaboré, creo que se debería haber hecho el esfuerzo para poder pagarle al proveedor del servicio. Me duele que se me busque solamente para pagar, no puedo está financiando cumpleaños ajenos. Les dejé una sede pintada y equipada, con instalación sanitaria para el baño. Me dejaron a un costado de las precandidaturas y tuvieron el tupé de pedirme que les pague la cartelería. Más que libertarios, son unos buscavidas", finalizó.
Ya se sabe lo sensibles y celosos de su honorabilidad que son algunos dirigentes políticos. “Busca” era una calumnia demasiado ofensiva como para que un libertario que se precie de tal la dejara impune.
Adrián Brizuela, precandidato a diputado provincial, instó a "desenmascarar a los manipuladores, oportunistas y extorsionadores que abundan en la política", pero La Libertad Avanza entendió que el incidente y la desmesura de Galán ameritaban una réplica de jerarquía institucional, acorde a la gravedad de las imputaciones.
La alianza aclaró que no tenía deuda con empresa alguna, que el controvertido cartel había sido “adquirido oportunamente por el señor Javier Galán para promocionar su propia imagen” y que había sido retirado personal del corralón del mismo Galán.
“Las autoridades del Partido Libertario entienden que lo realizado por el señor Javier Galán a través de su personal se origina en la malograda candidatura a la que aspiraba, y que se resume en sus propias declaraciones vertidas a la prensa el domingo 25 de junio pasad, cuando declinó su tercer lugar en la lista de precandidatos a diputados provinciales del Frente la Libertad Avanza”, revelaron los libertarios.
Es interesante como ha evolucionado la interna libertaria hasta conformar la fractura entre “buscas” y “despechados”.
Es una pena que el tiempo no haya sido suficiente como para que ambos sectores confrontaran en las PASO. La contienda le hubiera dado más volumen político a la oferta libertaria, acelerando su afianzamiento en la escena provincial, pero no había carteles para todos. Seguramente fue por las lamentables restricciones a la práctica democrática que impone “la casta”.