viernes 6 de noviembre de 2026
Un adolescente imputado

Balacera por Stratton Sierra: el fiscal Penal Juvenil debería seguir investigando

La Cámara de Apelación Penal Juvenil hizo lugar al recurso del fiscal Guillermo Nárvaez y a la vez dispuso que se continúe con la investigación del hecho.

Ayer se cumplió un año de una balacera en Valle Viejo. Un grupo de manifestantes fue hasta el domicilio de José Luis Sierra, el dueño de la firma Stratton SRL. Al no encontrarlo en su casa se dirigieron hasta la vivienda de un familiar de los propietarios, ambos imputados por la Justicia Federal por presunta "estafa", "lavado de activos" e "intermediación financiera no autorizada". El dueño de casa salió al encuentro de los ahorristas y tras una acalorada discusión, salieron dos personas del interior de la vivienda. Uno de ellos fue un adolescente de 16 años, quien efectuó disparos. Uno impactó en la pierna del padre, el otro, en la cabeza de Julián Frías (39), un supuesto inversor.

El fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez estuvo a cargo de la investigación. El chico fue imputado por el presunto delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa”. Asistido por el abogado del foro local Juan Pablo Morales, en indagatoria el adolescente manifestó que no tuvo intención de provocar daño y que se defendió de una agresión que ellos no habían provocado.

Durante algunas semanas, el chico estuvo con tobillera electrónica, en su casa. A fin de que no se vulnere su derecho a la educación, el juez de Control de Garantías del Tribunal de Penal Juvenil había dispuesto que cursara las clases de manera virtual. Esta medida se llevó a cabo hasta principios de junio. Si bien el fiscal Narváez había solicitado una prórroga de la prisión domiciliaria, tanto el abogado defensor como la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo habían considerado que no había riesgo procesal. El magistrado resolvió conceder la excarcelación, con fuertes restricciones. Entre estas medidas, se debe prestar caución juratoria, fijar domicilio, no ausentarse de la jurisdicción ni de la provincia sin autorización de la Fiscalía. A la vez, se le prohibió ir a otro lugar que no sea la escuela, como así también el consumo de bebidas alcohólicas y de drogas. Es decir, sólo puede ir a la escuela. Al mismo tiempo, se dejó en claro que no se le colocará ningún dispositivo electrónico, dado que no existe riesgo procesal ni entorpecimiento. Se valoró que el adolescente siempre estuvo a disposición.

A mediados de diciembre último, el defensor Morales se opuso a la elevación a juicio y planteó el sobreseimiento del adolescente imputado.

En los fundamentos del sobreseimiento, el juez Morabito advirtió que si bien es cierto que hubo un disparo con un arma de fuego (contra la humanidad de quien resultó herido) fue el chico sindicado y que tal lamentable ilícito fue cabalmente reconocido por el propio adolescente en su declaración defensiva. “Existió un claro supuesto de legítima defensa de un tercero. Surge de un modo evidente que existió una legítima defensa del joven hacia su familia y en especial hacia su padre, quien fue atacado a disparos con un arma de fuego” por quien resultó denunciante, remarcó el juez.

Sin embargo, el representante del Ministerio Público Fiscal se opuso y presentó un planteo en la Cámara de Apelación Penal Juvenil. A su criterio,

no hubo legítima defensa. “La víctima estaba reducido en el piso por la golpiza y el adolescente sale del domicilio y lo ataca con un revólver, efectuando varios disparos”, detalló.

El Tribunal de Alzada del Fuero Penal Juvenil estuvo integrado por los jueces Fabricio Gershani Quesada, Miguel Lozano Gilyam y Silvio Martoccia. La audiencia se realizó hace unos días y a finales de la semana, se dio a conocer el veredicto. Se hizo lugar al planteo del fiscal. A la vez, se ordenó que se continúe la investigación para determinar cómo habría efectuado el disparo y demás detalles.n

Ayer se cumplió un año de una balacera en Valle Viejo. Un grupo de manifestantes fue hasta el domicilio de José Luis Sierra, el dueño de la firma Stratton SRL. Al no encontrarlo en su casa se dirigieron hasta la vivienda de un familiar de los propietarios, ambos imputados por la Justicia Federal por presunta "estafa", "lavado de activos" e "intermediación financiera no autorizada". El dueño de casa salió al encuentro de los ahorristas y tras una acalorada discusión, salieron dos personas del interior de la vivienda. Uno de ellos fue un adolescente de 16 años, quien efectuó disparos. Uno impactó en la pierna del padre, el otro, en la cabeza de Julián Frías (39), un supuesto inversor.

El fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez estuvo a cargo de la investigación. El chico fue imputado por el presunto delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa”. Asistido por el abogado del foro local Juan Pablo Morales, en indagatoria el adolescente manifestó que no tuvo intención de provocar daño y que se defendió de una agresión que ellos no habían provocado.

Durante algunas semanas, el chico estuvo con tobillera electrónica, en su casa. A fin de que no se vulnere su derecho a la educación, el juez de Control de Garantías del Tribunal de Penal Juvenil había dispuesto que cursara las clases de manera virtual. Esta medida se llevó a cabo hasta principios de junio. Si bien el fiscal Narváez había solicitado una prórroga de la prisión domiciliaria, tanto el abogado defensor como la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo habían considerado que no había riesgo procesal. El magistrado resolvió conceder la excarcelación, con fuertes restricciones. Entre estas medidas, se debe prestar caución juratoria, fijar domicilio, no ausentarse de la jurisdicción ni de la provincia sin autorización de la Fiscalía. A la vez, se le prohibió ir a otro lugar que no sea la escuela, como así también el consumo de bebidas alcohólicas y de drogas. Es decir, sólo puede ir a la escuela. Al mismo tiempo, se dejó en claro que no se le colocará ningún dispositivo electrónico, dado que no existe riesgo procesal ni entorpecimiento. Se valoró que el adolescente siempre estuvo a disposición.

A mediados de diciembre último, el defensor Morales se opuso a la elevación a juicio y planteó el sobreseimiento del adolescente imputado.

En los fundamentos del sobreseimiento, el juez Morabito advirtió que si bien es cierto que hubo un disparo con un arma de fuego (contra la humanidad de quien resultó herido) fue el chico sindicado y que tal lamentable ilícito fue cabalmente reconocido por el propio adolescente en su declaración defensiva. “Existió un claro supuesto de legítima defensa de un tercero. Surge de un modo evidente que existió una legítima defensa del joven hacia su familia y en especial hacia su padre, quien fue atacado a disparos con un arma de fuego” por quien resultó denunciante, remarcó el juez.

Sin embargo, el representante del Ministerio Público Fiscal se opuso y presentó un planteo en la Cámara de Apelación Penal Juvenil. A su criterio,

no hubo legítima defensa. “La víctima estaba reducido en el piso por la golpiza y el adolescente sale del domicilio y lo ataca con un revólver, efectuando varios disparos”, detalló.

El Tribunal de Alzada del Fuero Penal Juvenil estuvo integrado por los jueces Fabricio Gershani Quesada, Miguel Lozano Gilyam y Silvio Martoccia. La audiencia se realizó hace unos días y a finales de la semana, se dio a conocer el veredicto. Se hizo lugar al planteo del fiscal. A la vez, se ordenó que se continúe la investigación para determinar cómo habría efectuado el disparo y demás detalles.

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