sábado 3 de diciembre de 2022

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Cara y Cruz

Aprestos opositores

Con su destino provincial en la nebulosa por incertidumbres que no sólo envuelven al calendario electoral...

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Con su destino provincial en la nebulosa por incertidumbres que no sólo envuelven al calendario electoral, la interna de Juntos por el Cambio se orienta por una convicción: el año que viene volverán a la Casa Rosada. Es una certeza en ese campo mucho más afianzada que la del éxito en los comicios provinciales, de modo que cobran mayor intensidad las maniobras para acomodarse con las franquicias de las terminales nacionales.

La visita de la diputada nacional, exgobernadora de Buenos Aires y aspirante a la Presidencia, María Eugenia Vidal, fue propicia para visibilizar estas tensiones. Lo explicitó la diputada provincial Juana Fernández a modo de bienvenida, subrayando anticipadamente las ausencias boinablancas en la reunión de cierre de la gira, que se realizó en la sede del PRO: Luis Fadel, José “Chichí” Sosa, Alejandro Páez.

Las presencias no fueron menos importantes, pero quedó marcada la fisura.

Los radicales se mueven en función de lo que ocurrió entre 2015 y 2019, durante la Presidencia de Mauricio Macri, que los ignoraba y se reunía con la entonces gobernadora Lucía Corpacci y el intendente capitalino Raúl Jalil, igual que sus funcionarios. Interponía pretextos institucionales, pero el efecto de la ofensa aún perdura y se renovó con el viaje del diputado provincial Enrique Cesarini a la Feria Minera de Canadá, como único miembro de la oposición en la comitiva encabezada por el Gobernador.

A estos rencores se superponen las expectativas por los cargos nacionales en Catamarca. De los cuatro principales en la era macrista, dos se los llevó el PRO, uno la Coalición Cívica y uno la UCR.

Los macristas Carlos Martínez y Fernando Capdevila se quedaron con la delegación del Ministerio de Desarrollo Social y la ANSES, respectivamente, reparto salomónico de la interna que dividía al PRO catamarqueño en ese momento. Los más ponzoñosos se encargan de mantener vivo el recuerdo de la designación en el Senado provincial del gerente Regional de la ANSES, Fernando Corrales Ávila, cuando Macri perdió la Presidencia.

El “lilito” Mariano Manzi arrebató la Gerencia de Empleo y a la UCR le tocó el PAMI, con Luis Fadel.

El control de estas reparticiones no impidió la catastrófica derrota de 2019, con Roberto Gómez como candidato a gobernador, Flavio Fama a la intendencia capitalina y Rubén Manzi a la Cámara de Diputados.

Sin embargo, son percibidos como instrumentos de construcción política de primera magnitud, sobre todo en una escena donde los liderazgos tras la muerte de Eduardo Brizuela del Moral y la derrota del castillismo en las primarias del año pasado están en construcción y son aún muy incipientes. Gente de larga memoria se remonta a los ’80, cuando Oscar Castillo administraba el reparto de las cajas PAN alfonsinista, contra las que el saadismo inventó la versión local. Menos mal que estos mecanismos clientelares ya no se utilizan.

No solo la reticencia a ser funcionales a la interna nacional del PRO motiva las facciones radicales, siempre tan entusiastas en la rencilla intestina. También buscan mostrar sus vínculos con referentes nacionales del partido. El diputado nacional y presidente del Comité Provincia, Francisco Monti, juega pegado al titular del Comité Nacional Gerardo Morales, gobernador de Jujuy con aspiraciones presidenciales. El senador Fama se hizo mencionar como candidato potable para la Gobernación por el senador de CABA Martín Lousteau. Juana Fernández y Gómez participaron de un acto del diputado nacional Facundo Manes en Corrientes, con el gobernador Gustavo Valdez y después se reunieron con ambos.

Aprestos para presionar por las listas de candidatos y, más allá, las lapiceras nacionales que estiman serán propias, cualquiera sea el resultado en Catamarca. Más importantes cuando en la reunión con Vidal se apareció otro comensal: el abogado Fernando Musella, que tiene la franquicia de Miguel Pichetto.

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