A puertas cerradas en la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos ayer se llevó a cabo una audiencia por un abuso sexual en la infancia (ASI). De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el acusado deberá responder por “abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado por la guarda y por el daño a la salud mental a la víctima”.
La causa se inició en la Fiscalía de Instrucción de Cuarta Nominación y se efectuaron las primeras medidas. La presunta agresión habría ocurrido dentro del entorno familiar. La víctima era adolescente al momento del ultraje. El acusado actualmente se encuentra en libertad. Luego el expediente fue remitido a la Fiscalía de Instrucción de Novena Nominación. El fiscal Jonathan Felsztyna dio por finalizada la investigación y elevó la causa a juicio.
Sin embargo, la defensa del acusado, representada por el abogado del foro local Leonardo Carrasco, se opuso a la elevación a juicio. El planteó no prosperó y presentó un recurso ante la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos. La víctima es representada en la querella por la abogada particular Giselle Saseta. La querellante rechazó los argumentos de la defensa y solicitó que la causa sea enviada a juicio. Dada la imputación, el acusado sería sometido a juicio por jurados.
El Tribunal de Alzada estuvo integrado por los jueces Elena Berrondo Isí, Edgardo Álvarez y Miguel Lozano Gilyam. Tras la audiencia de expresión de agravios, se pasó a un cuarto intermedio. La próxima semana, los magistrados darán a conocer la resolución.
Puertas adentro
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.
El victimario realiza un abuso de poder. A través de diversos mecanismos de manipulación y amenaza, quien abusa genera en la víctima un sentimiento de culpa y vergüenza. Es por ese motivo que quienes lo sufren pueden tardar mucho tiempo, incluso años, hasta que pueden poner en palabras lo que les sucedió.
Al respecto, especialistas en esta temática advierten que la familia “puede ser un territorio favorable” para maltratar y abusar de chicos y chicas. Suelen ser silenciados por sus propios agresores, mediante distintas estrategias. El agresor sexual se vale del miedo, la culpa y la manipulación. De esta manera, promueve la impunidad en estos actos de violencia.
Los abusos sexuales contra chicos y chicas son delitos de acción pública. En 2018, tras una modificación en el artículo 72 del Código Penal Argentino (CPA) se convierten en carácter de orden público los delitos sexuales contra chicos y chicas. La acción ante la Justicia podrá ser iniciada por cualquier persona y el Estado, a través de los fiscales, estará obligado a llevar adelante las investigaciones correspondientes. Es decir, se elimina el requisito de la denuncia de los representantes legales de los chicos como condición para proceder.