Por Leandro Estévez
Psicólogos y Psicopedagogos apelan a padres y docentes para que la herramienta sea aprovechada al máximo.
Por Leandro Estévez
El uso de la Inteligencia Artificial (IA) en el ámbito escolar generó debate acerca de cuáles son las condiciones para que su uso genere un impacto pedagógico positivo en los estudiantes secundarios, sin perjudicar el desarrollo de su pensamiento crítico e independiente acerca de los temas que se dictan en las diferentes asignaturas.
Desde la psicología y la psicopedagogía coinciden en la importancia del acompañamiento de padres y docentes en el uso de esta herramienta para que no se convierta en una dependencia del adolescente al momento de realizar sus tareas escolares, como trabajos prácticos, y al momento de prepararse para rendir un examen.
Romina Silva, presidenta del Colegio de Psicopedagogos de Catamarca, consideró que el uso de la IA debe ser prudente porque un uso excesivo puede resultar perjudicial, ya que la facilidad y rapidez con la que los estudiantes acceden a las soluciones de los trabajos dados en las escuelas afecta el desarrollo cognitivo, el nivel de pensamiento y la capacidad de resolución de problemas de los adolescentes.
“En estudiantes secundarios, uno de los de los potenciales problemas es que los chicos ya no quieren pensar, porque directamente si tienen que hacer un trabajo, recurren a la IA, lo entregan y el docente no puede decir que está mal, porque el contenido está”, señaló Silva.
En este sentido, hizo referencia a que, si bien la IA hace prácticamente la totalidad de los trabajos solicitados por los adolescentes, no realizan una lectura que les permita una interpretación adecuada de la temática trabajada, solo se limitan a ver de qué se trata. “Es como que el cerebro se vuelve vago y el cerebro necesita trabajar y ahí está la dificultad a la que justamente se enfrentan las escuelas: su función es hacer que el nuestro trabaje”.
El impacto negativo del uso desmedido de la IA en la actividad estudiantil de los adolescentes ya se ve reflejado en los consultorios de los psicopedagogos de la provincia que indican que llegan acompañados de sus padres que, preocupados, consultan porque sus hijos no pueden interpretar textos y no siempre están ante discapacidades o trastornos, sino ante la falta de hábitos de lectura que se fueron perdiendo.
“Los chicos, a veces, no tienen ese hábito de sentarse media horita en casa para hacer la tarea, practicar un poquito de lectura, no digo que todos los días, pero por lo menos dos o tres veces a la semana. Esas cosas se fueron perdiendo. Y lamentablemente cuesta remontar ya cuando se pierden”, agregó.
Las responsabilidades recaen exclusivamente sobre los adultos que tienen a cargo la enseñanza de los adolescentes, es decir los docentes y sus padres, madres o tutores.
Según consideró Silva, por el lado de los padres, la tarea está en realizar un seguimiento de las actividades escolares de los estudiantes, por ejemplo consultando acerca de las tareas que tiene pendientes e instando a realizarlas, al menos en parte, de la forma “tradicional”, dejando un poco de lado el uso de la IA y asegurarse de que están incorporando el conocimiento de forma correcta.
“Son cosas que por ahí parecen que pasaron de moda, pero es la única forma de desarrollar el pensamiento. No hay otra alternativa. Hay que leer, hay que interpretar. Esa interpretación me va a llevar a un conocimiento, que eso es lo que a veces no está sucediendo”, comentó.
En cuanto a la responsabilidad de los docentes, Silva apuntó a que se deben generar alternativas que hagan lo suficientemente interesantes los contenidos de las asignaturas y cambiar las metodologías de evaluación de los estudiantes, motivando la investigación, la experimentación y generar el debate, considerando que esto ayudará a fijar los conocimientos.
En las evaluaciones, por ejemplo, se puede apuntar más a la oralidad, dejando de lado los exámenes escritos o el pedido de trabajos prácticos que puedan significar el uso de la inteligencia artificial.
"Hay alternativas que pueden ser un poco más atractivas para los alumnos y menos tedioso para el docente porque van a tener alumnos que participan y que no están solo escuchando sentados y tal vez con los auriculares en la oreja, sino que también van a querer participar", expresó.
Desde la psicología, relacionaron la utilización de la IA con un excesivo uso de los celulares en niños y adolescentes, señalando que los afecta emocionalmente en gran medida y a la hora de establecer vínculos.
Si bien como herramienta pedagógica la IA recién se utiliza en el nivel secundario, los adolescentes ya vienen arrastrando el uso de celulares prácticamente desde antes de ingresar al nivel inicial como un dispositivo de entretenimiento.
Romina Villafañez, psicóloga del área de Salud Mental del Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, destacó la importancia de realizar un abordaje adecuado, y de alguna manera regulado, del uso de la inteligencia artificial en ámbitos escolares.
“El tema es cuando se da como un libre uso y que el adolescente en realidad no sabe ni cómo usarlo, ahí estamos en problema. Puedo tener momentos en los que yo esté conectado con el saber del profe y que después diga: "Bueno, vamos a usar tal elemento para buscar tal cosa”, o sea, lo guío en ese uso que yo voy haciendo, no necesito usarlo todo el tiempo. Entonces, siempre y cuando sea algo en lo cual se va a acompañar, está bueno”, explicó.
En este sentido, Villafañez aclaró que no se debe “demonizar” el uso del celular sino que se trata de acompañar ese uso, tanto por parte de los padres o adultos responsables como de los docentes. “Cuanto más pongamos al adolescente o al niño a reflexionar, a hacer juegos creativos, a aburrirse, ahí es donde van a surgir tus ideas, ahí es donde vamos a pensar con lo que hay en la casa o en la plaza. Ahí es donde crecen las experiencias”, enfatizó.
En cuanto al trabajo de los docentes, Villafañez consideró que deberían motivar el trabajo de los estudiantes con la experiencia, “que eso tal vez va a ayudar a que ellos estén como más atentos, y van a incorporar mejor el saber que viendo una imagen solamente en sus dispositivos”, comentó.
En estas líneas, insistió en la importancia de trasladar la experiencia de los adultos, ya sean los docentes o los padres, a los menores para afianzar el conocimiento. "Si te tengo que llevar a caminar al aire libre, lo hacemos, si vamos al río, juntamos piedritas, conozcamos los árboles, identifiquemos lo que son las aves, etcétera".