viernes 24 de abril de 2026
También respondió por un hecho de violencia

Abusador confeso, condenado a tres años de prisión efectiva

En el ámbito de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación se llevó a cabo un debate por un delito contra la integridad sexual. El acusado debía responder por un hecho de “abuso sexual simple agravado por el vínculo”, “abuso sexual simple” y “lesiones leves calificadas por haber mediado una relación de pareja”.

El Tribunal estuvo integrado por los jueces Marcelo Soria, Patricia Olmi y Jorge Palacios. El Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal Jonathan Felsztyna. En tanto que la defensa estuvo a cargo del abogado del foro local Orlando del Señor Barrientos.

Por tratarse de un delito de instancia privada, el debate se desarrolló a puertas cerradas. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, los hechos sucedieron entre 2017 y 2020. El primer hecho de violencia sexual fue contra su hija y el segundo, contra una amiga de ella. Actualmente, ambas son mayores de edad. En tanto que el tercer hecho fue contra su expareja.

El acusado –quien tiene otras causas abiertas- llegó a debate privado de la libertad. Frente al Tribunal confesó los hechos y asumió su responsabilidad. Dada la confesión, el representante del Ministerio Público Fiscal mantuvo la acusación y pidió una pena de tres años de prisión efectiva. Si bien la defensa adhirió en parte con el fiscal de Cámara, solicitó que la pena sea en suspenso. Luego de un cuarto intermedio, el tribunal dio a conocer el veredicto. Por unanimidad, fue hallado culpable y condenado a tres años de prisión efectiva.

Puertas adentro

El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extremas que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.

Además de vulnerar a chicos y chicas, el ASI rompe a las familias. Por ello, el silencio siempre juega en contra. El victimario realiza un abuso de poder. A través de diversos mecanismos de manipulación y amenaza, quien abusa genera en la víctima un sentimiento de culpa y vergüenza. Es por ese motivo que quienes lo sufren pueden tardar mucho tiempo, incluso años, hasta que pueden poner en palabras lo sucedido.

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