La conciliación obligatoria que dictó el Gobierno permitirá la entrada de la Unión del Personal Civil de la Nación y la Asociación de Trabajadores del Estado en el conflicto salarial que se desató en la Municipalidad de Belén.
La conciliación obligatoria que dictó el Gobierno permitirá la entrada de la Unión del Personal Civil de la Nación y la Asociación de Trabajadores del Estado en el conflicto salarial que se desató en la Municipalidad de Belén.
Pocos precedentes más claros pueden encontrarse sobre la desconexión entre la burocracia sindical y los trabajadores cuyos intereses dice representar, que ha derivado en la proliferación de organizaciones de autoconvocados. La disputa acarrea más de un inconveniente, el más notorio de los cuáles es el permanente riesgo de desmadre de las tratativas salariales.
Carentes de personería gremial, las organizaciones de autoconvocados asumen como principal estrategia de acumulación plantear aumentos de sueldos muy superiores a los de los sindicatos reconocidos, cuya razonabilidad es difícil de determinar porque no se contrastan en discusiones con la patronal del Estado.
Las paritarias se contaminan con elementos políticos, porque la mejora de las condiciones laborales y salariales de los trabajadores y las posibilidades de obtenerlas se subordinan una pelea por la representación que no puede tener salida dentro de los carriles regulares en la medida que las agrupaciones autoconvocadas no obtengan la personería gremial.
La interpretación más lineal y funcional tanto para los gremios como para el Gobierno, se concentra en la tendencia demagógica de la dirigencia autoconvocada, pero es la defección de los sindicatos la que estimula la aparición de movimientos disidentes.
El caso de Belén es clarísimo en este sentido. El caldo de la protesta venía espesándose desde hacía tiempo sin que ni UPCN ni ATE se dieran por enterados.
Grupos de municipales se manifestaron en el mensaje de apertura de sesiones del Concejo deliberante del intendente Cristian Yapura y cortaron la ruta el jueves y viernes de la semana pasada. El jefe comunal consiguió hacerles desistir de las medidas con promesas de gestionar algún tipo de salida ante el Gobierno, pero el lunes el conflicto se desató con más bríos e incluyó el bloqueo del acceso al Palacio Municipal y el Concejo Deliberante.
Los dos sindicatos estatales con afiliados en la comuna no reaccionaron ante estos indicios. Al margen de sus obvias responsabilidades como dirigentes, ni siquiera consideraron que los líderes de la movilización les estaban cascoteando el propio rancho.
UPCN y ATE debutarán en la controversia recién hoy a las 18, en la primera reunión de la conciliación obligatoria. Los autoconvocados los durmieron y se apoderaron de la iniciativa.
El Gobierno reaccionó de inmediato para evitar que el conflicto se propague a otros municipios, mientras Yapura se lamenta por la imposibilidad de acceder a los reclamos.
Hay que ver si la conciliación alcanza para encarrilar la discusión, en un contexto de caída dramática de los ingresos provenientes de la coparticipación federal, de los que un 25% va a las arcas de los municipios.
La recaudación nacional del primer bimestre de 2026 fue la más baja desde 2013 en términos reales, con el desplome más pronunciado en los impuestos coparticipables.
“Los empleados municipales no nos sentimos representados por los gremios", advirtió por lo pronto Aixa Rodríguez, referente de los autoconvocados belichos. Y añadió, lapidaria: "Al día de hoy desconocemos quiénes son los que están en los gremios porque no hubo asamblea ni se presentaron como los representantes, así que ni sabemos quiénes son. Con eso les digo todo".