Pasó la reunión de tablas del Consejo Ejecutivo y se confirmó la hipótesis de EL ANCASTI: llegaremos al quinto mes del año y la actividad en la Liga Catamarqueña de Fútbol seguirá congelada. Sin entrar en el discurso obvio de la contención y el compromiso social que tienen por misión las entidades deportivas, vale decir que lo más vergonzoso es que siete días atrás -con el mismo panorama que el del lunes- en una maniobra hipócrita, el Consejo de Presidentes dispuso iniciar el campeonato, el mismo que sus delegados se encargaron de suspender. Evidenciando la bajeza dirigencial.
Ya durante aquella reunión de presidentes se conocía de la presentación de Tesorieri ante Unión Aconquija (a las 20) por el torneo del Interior, como así también de la disposición del Consejo Federal para que jueguen Central Norte y Luján de Cuyo (domingo 11.15) por el triangular para evitar la Promoción del Argentino B y, lo principal, la deuda que los clubes mantienen con la Liga.
Pasando en limpio, se perdió una semana en un frustrado intento de excusar la desidia detrás de la sorpresiva designación afista. En lugar de pensar en alternativas para evitar el papelón de llegar a mitad de año sin fútbol.
Porque evidentemente sus mentes tampoco tuvieron en cuenta que en caso de un triunfo de Tesorieri y otro de Central Norte provocarían los mismos inconvenientes para programar el fin de semana del 25 y 26, por lo que el campeonato local, con suerte, comenzaría el 2 y 3 de mayo.
Tardía intimación
La mayoría de los clubes de la Capital no compiten desde noviembre pasado. Casi seis meses, es decir, medio año, por lo que resulta incomprensible cómo aún siguen manteniendo deudas con la Liga. Lo más grave es que se trata de la mayoría: Estudiantes (5.700 pesos, el más comprometido), Vélez, San Lorenzo, Independiente, Tesorieri, Ferrocarriles, Chacarita y Salta Central. Sólo están al día Juventud, Sarmiento, Parque Daza, Defensores del Norte y Villa Cubas. Situación de la cual la Liga también es responsable, ya que recién ayer cursó las intimaciones por intermedio del Tribunal de Disciplina para que normalicen su estado en el plazo de 5 días hábiles. ¿Nunca se les ocurrió intimarlos antes? Es la pregunta que surge de inmediato, pero vale decir que la Liga también se puso en funciones tarde. Por lo que no cuenta con la seriedad suficiente para exigir tales respuestas a sus afiliados.