Con una propuesta inmersiva y performática, la obra teatral “Genoveva” rescata la figura de la esposa del exgobernador José Cubas. En una charla con Revista Express, la directora Luciana Jerez, del Grupo Martín Pescador, repasa el proceso creativo y de investigación que dio vida a este proyecto.
Teatro e historia
Todos los viernes, en el Museo Histórico, existe la posibilidad de revivir con una mirada moderna los últimos años de Genoveva Ortiz de la Torre, viuda de José Cubas.
El nombre de José Cubas evoca de inmediato el trágico destino del exgobernador decapitado en el siglo XIX, cuya cabeza se expuso en la plaza principal. Sin embargo, poco o nada se ha contado sobre lo que ocurrió con la vida de su esposa, Genoveva, al quedar viuda y con una numerosa familia a su cargo. Esa misma pregunta fue el punto de partida para este nuevo proyecto teatral.
"Hace un tiempito que me gusta trabajar con la memoria colectiva del catamarqueño. Me encanta poder ubicarme directamente donde Genoveva vivió sus últimos años. Es una mujer de la que no se conoce mucho; se conoce la vida de su marido, pero yo me preguntaba qué hace una esposa que queda viuda en aquel tiempo. Nadie nos contó qué pasó con ella. Sabemos que murió a los 82 años, pero en el medio, con siete o nueve hijos, ¿qué hizo?, ¿qué pensaba?", reflexionó Jerez.
Para reconstruir este perfil sin caer en la mera especulación, el proceso de producción requirió un trabajo previo de investigación histórica que demandó entre seis y ocho meses. En ese camino fue clave el aporte del historiador Marcelo Gershani, con quien se realizaron reuniones junto a Adriana Figueroa, la protagonista, para acceder a información poco difundida.
“Pudimos sacar datos que no figuran en la web o en algunos lugares por los que estuvimos investigando”, contó. A partir de ello, se tejió una dramaturgia que combina datos reales con pasajes ficcionales que ensayan los pensamientos y emociones de Genoveva.
Para la interpretación fue elegida la actriz Adriana Figueroa, quien ya había participado en otros trabajos del Grupo Martín Pescador.
Lejos del formato tradicional de la sala de teatro, la propuesta se concibe como una instalación performática e inmersiva que irrumpe en el espacio patrimonial. La función se desarrolla en el Museo Histórico Provincial, en calle Chacabuco, en la que fue la casa de Genoveva hasta su muerte: si bien se cree que allí vivió José Cubas, en realidad la casa perteneció a Francisco, uno de sus hijos, quien la adquirió mucho tiempo después de la muerte de su padre.
La puesta no utiliza un escenario fijo: la experiencia comienza en el patio principal de la entrada y luego se guía a los asistentes a través de tres espacios diferentes del inmueble. Al tratarse de un formato de proximidad donde la actriz interactúa a escasos centímetros de los espectadores, la capacidad está estrictamente limitada a un rango de entre 36 y 40 personas por función. "Nuestras obras son inmersivas, por eso mismo el público es reducido. Usamos espacios no convencionales. Nos encanta salirnos de los teatros, es una mirada muy moderna con una puesta performática. El universo es 1841, pero la mirada es contemporánea”, aclaró la directora.
La obra dura unos 45 minutos, las entradas cuestan $15.000 y solo se consiguen de manera anticipada al teléfono 3834986684. Es el segundo estreno del año para el histórico Grupo Martín Pescador, que lleva 53 años de trayectoria en la provincia. Anteriormente presentaron “Conversaciones con mamá”, también como propuesta teatral alternativa en la sede del Club Social. “Genoveva” cuenta con el auspicio del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte, combinando el apoyo institucional con un esquema de autogestión.
Texto: Peze Soria
Fotos: Ariel Pacheco
Ficha técnica
Intérprete: Adriana Figueroa.
Dramaturgia y dirección general: Luciana Jerez.
Asistencia y producción: Carla López Berrondo.
Diseño y realización de escenografía: Graciela Demarchi.
Diseño y operación de luces: Héctor Morales.
Confección de vestuario: Carmen Berrondo.
Genoveva Ortiz de la Torre
Genoveva Ortiz nació en la localidad de Santa Cruz (Valle Viejo) en 1804 y a los 21 años se casó con José Cubas, quien sería gobernador de la provincia entre 1835 y 1841. Cubas, integrante de la coalición del Norte, fue vencido y tomado prisionero; y el Coronel Mariano Maza tomó contacto con su familiar para que esta pagara unos 10.000 pesos si quería salvar su vida.
Genoveva, quien sólo tenía 3.500 pesos, tomó préstamos con mucha gente para reunir la suma exigida, entregando en parte sus joyas y vestidos. Sin embargo, Maza, con el pretexto de que las joyas eran falsas, se quedó con el dinero, ordenó que Cubas fuera degollado y su cabeza clavada en una pica, para ser exhibida en la plaza principal.
Antes de morir, Cubas le escribió una última carta que pasó a la historia: “Mi amada esposa, por disposición de Dios, hoy voy a morir dentro de una hora. Confórmate, pues mi conciencia nada me arguye y creo seré feliz en la vida eterna. Aunque nada tengo que prevenirte en orden a mis hijos, mi voluntad es que si puedes los tengas en el Convento, donde podrán continuar sus estudios y ser buenos religiosos y ciudadanos. No me acuerdo deber más que al Sr. Coronel Lezana tres onzas, por tres mulas que fió, y una o dos yuntas de bueyes; te verás con él y pagarás cuando puedas. Procura vender las estancias para sostenerte. Que Dios te ayude y que lleves con resignación los trabajitos de este mundo hasta que nos veamos en el Cielo, donde te espera tu desgraciado compañero. Cubas”.