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Teatro Catamarqueño

Sobra talento en las tablas

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18 de septiembre de 2022 - 12:33

La obra “Tengo tetas, tengo pito y talento” volvió a lucirse en escena. Una puesta increíble, con la gracia de dos grandes catamarqueños.

Walter habla al público. En un unipersonal, con estilo de stand up, cuenta sobre situaciones de la vida misma. El público se ríe… a carcajadas. ¿Quién es Walter? Es el personaje de la obra de teatro “Tengo tetas, tengo pito y talento”. Lucas Salas es actor y delegado de Argentores en Catamarca. En esta oportunidad es autor y director. “Soy un autor devenido en director”, aclaró. Rodolfo Berrondo es el actor que interpreta a Walter.

“Logré que la gente se ría. Hago teatro porque me gusta”, comentó Lucas. Con una trayectoria interesante, desde hace tres años produce algunas obras. “Desde hace 10 o 12 años me dedico profesionalmente a la producción de obras teatrales y autogestivas. Desde hace tres años vengo escribiendo prolíferamente. Hice infantiles, trabajé como docente de Teatro en el interior, como asistente de director, como técnico –controlaba luces y cables-. Me fui formando, interiorizando. Siempre me gustó escribir pero nunca me animé a mostrar. Desde hace unos cuatro años vengo mostrando año a año las cosas que escribo y las cosas que hago”, recordó.

Sobre Walter, comentó que está inspirado en un amigo. Una vez se encontraron y le propuso escribir. “Fui escribiendo que le encantó tanto. Al principio, quería actuarlo él mismo pero no se animó. Con el tiempo, le fui agregando y sacando cosas y quedó este personaje. Walter es un nombre muy similar al de mi amigo, en el que está inspirada toda la obra. Cuenta un poco lo que le pasó a él, lo que me pasó a mí o a un amigo, todas las cosas que atraviesa el LGBT en este Valle desde que el mundo es mundo”, detalló.

Walter trabaja como peluquero; es un estilista. En la obra dice que le hubiera gustado ser como su amigo, que es docente rural, indicó. “El mismo personaje dice que no le gusta caer en redundancias y es un cliché porque por lo general, los hombres homosexuales el que no es tarotista es peluquero y el que no, trabaja de bailarín. El personaje todo el tiempo habla de que no quiere ser encasillado y que no quiero caer es redundancias propias de lo heteronormado, en realidad termina siendo peluquero. Un poco de eso se ríe. Es como una profesión muy común dentro del ambiente. Al personaje le pasa de todo, atraviesa por un montón de situaciones desde que es y no es, que quiere ser transformista –en su momento de mayor esplendor fue transformista- pero cuando conoció a un drag queen también quiso ser drag queen. Todo eso le pasa”, aseguró.

Por su parte, Rodolfo contó que Walter es un transformista de los 90 y de principios de los 2000. “Es muy parecido a lo que hacíamos con mi amigo Marcelo Moya. Fue el primero que trajo el arte del transformismo en Catamarca. Comenzó en Queen y nos divertíamos. En Mar del Plata, estábamos en los shows under, en las escaleras o en los megasótanos, perdidos. Los chicos hacían esos shows y nosotros los traíamos a Catamarca. Fue como una apertura, como respirar. Con las personas del LGBT nos reuníamos a reírnos y a tomar algo en el show”, recordó.

Amor y talento

Tanto Lucas como Rodolfo son nombres con trayectoria en el ambiente teatral catamarqueño. “El teatro para mí es el aire que respiro. Todo el tiempo si no estoy ensayando, estoy escribiendo o estoy pensando en qué puedo llegar a escribir. Esa sería mi definición. Todo lo que hago, lo hago pensando en el teatro, dónde puedo llevar una función, qué puedo llegar a estrenar de todo lo que tengo ya estrenado, con los actores y las actrices con quienes trabajé. Con todos me llevo bien. El teatro es la vida, es mi vida”, expresó.

Además, Lucas amplió sus horizontes a otros “rubros”. Aclaró que no se debe a que el público de teatro sea elitista. “Es chico, en la provincia o en cualquier otro lado. La masividad de la televisión o de las redes sociales va a llevar puesto al teatro y a las artes escénicas. Siempre tengo alguna cosita guardada. Estaría bueno encontrar a alguien que se anime a filmar y que le guste. La idea es siempre llegar. Tengo escritos para cine, para cortometraje. Ahora voy a empezar un trabajo en danza teatro; voy a fusionar el teatro y la danza, dentro de lo que es el clásico y el neoclásico. Estamos por empezar; está el guion y la coreografía armada. Está pensada para marzo o abril del próximo año”, adelantó.

Rodolfo comenzó su carrera en los albores del Siglo XXI. Con poco más de 20 años de trayectoria, Walter –el personaje de esta obra- llegó a su vida.

“La propuesta me la hizo Lucas; había escrito acerca de un amigo. Había encargado este personaje a otra persona pero no se animó al unipersonal. Es mi primera vez con un unipersonal. Venía trabajando con el Grupo Egocentric-Us. Desde 2004 y por seis años consecutivos representamos a la provincia. Fue el grupo que creó Claudio Soto, con Fernando Uro. Fue una revolución porque comenzamos con La Casa de Bernarda Alba representada por hombres, con el torso desnudo y unos pollerones inmensos. Una puesta magnífica. Estuvimos en Buenos Aires actuando y un crítico de diario La Nación dijo que era una muy buena interpretación, con una nueva versión, que los actores eran tan buenos que parecían ser de Buenos Aires. Seguíamos siendo los cabecitas negras del interior”, remarcó entre risas.

Con años de haber gastado suela en las tablas, Rodolfo asegura que aún hay mucho talento que merece salir a luz. En una oportunidad, él y su equipo de trabajo se presentaron en Chaco. El jurado estaba integrado por profesionales de Brasil y de Paraguay. “Les encantó la obra. Era una comedia súper delirante, hecha en dos niveles. Abajo se desarrollaba el drama y arriba, las cantantes, que cantaban en vivo. Era muy delirante. Era una comedia ambientada en los años 60, con botas blancas, con pelucones. Fue un éxito. Al director de teatro de Brasil que estaba de jurado le encantó la obra. Gracias a eso, pudimos salir de gira. En General Roca, por primera vez vi a José María Muscari, que recién comenzaba”, comentó.

Rodolfo lleva toda una vida dedicada al teatro. Recordó que cuando tenía seis años, con su familia viajó a Buenos Aires. Allí tuvo la oportunidad de ver Hamlet, interpretado por el mismísimo Alfredo Alcón. “Me gustan las tablas. Hay un feedback sobre las tablas”, aseguró.

Nuevas funciones

“Tengo tetas, tengo pito y talento” se estrenó en julio. En ese mes, se realizaron con cuatro funciones. En el fin de semana pasado, hubo dos funciones más. Para quienes se quedaron con ganas de conocer a Walter, en octubre y noviembre habrá más funciones, siempre en el Salón Calchaquí, en Sarmiento 450. Lucas y Rodolfo también se preparan para llevar a Walter de gira por La Rioja y Mendoza.

Fotos: Ariel Pacheco /Gentileza

Texto: Basi Velázquez

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