domingo 13 de noviembre de 2022

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Rita Segato

"Si no aprendemos de la historia, de qué aprendemos"

La reconocida investigadora de cuestiones de género en los pueblos originarios y comunidades latinoamericanas, violencia y las relaciones entre género, racismo y colonialidad, disertó en Catamarca.

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Rita Laura Segato, nació en Buenos Aires, el 14 de agosto de 1951, es una escritora, antropóloga y activista feminista argentina residente en Brasilia y Tilcara. Es especialmente conocida por sus investigaciones que se han orientado a las cuestiones de género en los pueblos originarios y comunidades latinoamericanas, a la violencia de género y a las relaciones entre género, racismo y colonialidad.

Segato estuvo días atrás participando del Congreso de Humanidades y Ciencias Sociales, el cual abrió con una disertación. En la ocasión, la Universidad Nacional de Catamarca, le entregó el reconocimiento de Honoris Causa, distinguiéndola por su trayectoria y compromiso con el activismo.

La antropóloga brindó un espacio de diálogo con la prensa, en el que respondió preguntas y dio su perspectiva sobre la situación que se encuentra atravesando el país.

-¿Cuáles son las urgencias más importantes que nos atraviesan, sobre todo a los norteños, ya que hace poco se cumplió un nuevo aniversario del femicidio de María Soledad Morales y queríamos saber la visión que tiene?

-Lo impresionante del femicidio de María Soledad, es que tocó al país. Causó un gran dolor, sobre todo lo que se vio. Yo no vivía en Argentina en ese momento, pero aún así me llegó el impacto de la visión de ese femicidio. Ese momento, ni siquiera teníamos el nombre, algo que sí tenemos hoy.

Todo se desarrolla hoy a gran velocidad y la conciencia de la sociedad aumentó, hoy podemos decir que fue un femicidio. Y, lo que fue llamativo en el caso de María Soledad, fueron dos cosas, la primera el intento de protección de figuras notables de la provincia, incluso figuras del campo jurídico, de la “justicia” (yo ya no digo justicia sin comillas por las dudas), y la otra cosa llamativa fue el intento de protección de esos varones asesinos de alta clase, eso continúa hasta hoy en foco. También fue llamativo cómo la sociedad salió a la calle. Pero por el lado de la “justicia” y del encubrimiento, que son cosas que se reproducen y se reproducen a lo largo de la historia nacional.

- En sus trabajos habla mucho del patriarcado y las estructuras, ¿cuál cree que sería la meta a alcanzar?

Yo lo que intento desde el principio es crear una comprensión que se vuelva inteligible, de lo que no es casualmente inteligible. Mi trabajo es contribuir a la inteligibilidad de lo que sucede sin que lo entendamos.

En cuanto a las políticas públicas, no hay estrategia que llegue a destino si no se entiende el fenómeno. Lo que hemos visto y hemos puesto un gran esfuerzo, muchas feministas han puesto todas las fichas en crecer en campo del Estado, en leyes, crear políticas públicas, crear instituciones, y eso hay, se ha caminado en eso, pero no ha tocado a la sociedad en la medida que esperábamos. Entonces cómo se transforma la sociedad es la gran pregunta y solo se transforma la sociedad cuando la gente entiende lo que le pasa, yo veo que hay muy pocas contribuciones sobre todo en los medios para conducir a la gente a comprender lo que les pasa. El porqué aumenta todo el tiempo la violencia contra las mujeres, independientemente que hay leyes fortísimas contra la violencia, el porqué la “justicia” no está trabajando. La verdad es que cuando las mujeres son acusadas de un crimen, la justicia actúa con toda velocidad, y cuando las mujeres son las víctimas, la justicia no aplica el mismo rigor, hay un doble estándar. Vemos a los jueces y a la “justicia” actuar, todo el tiempo, nos dijeron que la “justicia” es ciega. Entonces lo que vemos es que falta.

La “justicia” si no es pedagógica, si no le enseña a la gente cómo pensar, no tiene papel, porque colocar a una persona tras las rejas, no es todo el papel de la “justicia”. El papel de la “justicia” es pedagógico, de transformación del sentido de la sociedad, ya que a la mujer siempre la castigan, porque la mujer es castigable, sobre nosotras siempre pesa la sospecha moral, sobre nuestro cuerpo, sobre las intenciones, eso es sentido común. Entonces, hay que pensar en cómo hacer que eso se transforme y cómo el sentido común de la gente se transforme. Por ahí va mi esfuerzo, mi esfuerzo es de transformación de la actualidad.

Lo que veo de otro lado que sí está sucediendo, es un fenómeno inesperado para mí, sucede, existen diversos hombres de todos colores que me paran y me dicen ‘gracias Rita Segato’ y es algo extraño porque la frase “Abajo del mandato de masculinidad que tanto les hace daño a los hombres”, que los perjudican, que los hace encallecerse y morir antes, en cualquier país del mundo. Realmente los hombres se dieron cuenta de que hicieron un mal negocio, un mal cálculo de lo que conviene y no conviene hacer. Entonces mi trabajo va por ahí.

-¿Qué análisis hace de la sociedad, para que derive en el atentado contra Cristina?

Primero, nos muestra que estamos viviendo un tiempo tenebroso, la sensación que tengo es de terror, cómo puede suceder una cosa así, independientemente de la simpatía o antipatía que pueda haber.

Lo sucedido habla de una sociedad que vive una gran crisis, habla de un complot y no tengo temor y reparo en decirlo, y lo veo por varias señales, una la mencioné ayer.

Cuando se abre el diario o ve la televisión, uno encuentra noticias sobre lo feliz que es la gente que se va del país. Es falso, hay un complot que se repite todos los días, y todos los días los jóvenes escuchan que este es un país despreciable, y esos relatos que al sentir que es un país despreciable, lo lleva a una falta de autoestima, un ataque a la autoestima de nuestra gente y nuestros jóvenes en general, porque hay un complot.

Este atentado es parte de este complot, porque por ejemplo el tiro no estaba dirigido al cuerpo, sino a la cabeza, e iba a ser filmado por una gran cantidad de celulares, eso era un tiro a la Nación, al país. Eso iba a ocasionar un caos, iba a llevarnos a un estado de no gobernabilidad, innecesariamente nos iba a llevar a un estado de decepción, un caos de un país en anarquía.

Yo no creo que solamente fue un tiro a una persona, aunque estuvo trabajado con la promoción del odio. Iba a ser fácil de odiar a esa persona porque es mujer. Y creo que ese es uno de los errores de Cristina y que no se dio cuenta de que un político que es mujer, tiene que pensarse como mujer y con una vulnerabilidad extra, una vulnerabilidad moral, y una sospecha sobre sí, que es muy fácil de trabajar. Ella nunca trabajó en ese aspecto de su situación.

- ¿Esto que promueven los medios de comunicación, es también lo que nos lleva a pensar que un violador a pesar de la condena no pueda cambiar?

Eso es un problema de la cárcel en general, después de años de trabajar en la cárcel en Brasilia, yo llegué a una conclusión que fue producto de mi convivencia con la cárcel y es que ‘es una burrada’.

Me fui a estudiar el tema en antropología, es el tema que hoy en día me interesa más, y es el del pluralismo político, de cómo otras sociedades, sobre todo la estructura comunal. Entienden la “justicia” como el proceso y el castigo, y es sorprendente porque es otra visión. La justicia es un proceso de curación de las relaciones sociales, y se lleva a cabo un trabajo para que luego de un crimen y de una relación herida, la gente consiga volver a convivir. Todo cambia,

La justicia llamada moderna que es en términos de responsabilidad penal, pero no de responsabilidad sociedad.

El juez y el preso piensan igual, tienen una máquina calculadora que dice artículo tanto, y le van restando los días que son pagados, pero no hay ninguna reflexión sobre el qué fue lo que llevó a cometer el crimen que cometió y, por eso, no hay ningún grado de comprensión. La única cura es comprender políticamente lo que te pasa. Inclusive los errores que cometemos. Entonces no hay filosofía ni política, en los trabajos sobre la mentalidad del preso.

-La presencia de la minería en instancias del patriarcado, a lo largo de la historia nuestra con hechos muy violentos, ¿cuál debería ser una salida para mitigar la violencia contra las mujeres?

Mina y trata de mujeres son sinónimos, no por nada que se llama mina también, no es una coincidencia. “Las minas”, los cuerpos, la cosa mujer, la mina, es el mismo nombre. El extractivismo, el abordaje de la naturaleza como una caldera del mundo de la naturaleza, de la vida que nos rodea del paisaje, como una caldera es dosificación de la mujer y cuando cosificamos la vida, cosificamos inevitablemente una cuestión cognitiva del cuerpo de las mujeres siempre va junto, continuará junto.

Hay mineras que antes de instalarse en un lugar, compran las casas alrededor para hacer burdeles. Es inevitable, hay que transformar nuestra visión del paisaje, nuestra visión de la vida, si no la transformamos no va a haber solución.

Pensemos en Potosí, fue la ciudad más rica del mundo, durante varias décadas, era el lujo en la tierra, visiten Potosí hoy, no quedó nada más que un puñado de monedas de oro y en un museo. Es una ciudad pobrísima. Entonces si no aprendemos de la historia, de qué vamos a aprender, mejor vamos a estudiar otra cosa. En la clase de historia del colegio vamos a estudiar otra cosa, pero no historia porque no aprendemos.

-Siempre fue muy comprensiva del papel de los hombres, y hace tiempo se viene hablando de la construcción de nuevas masculinidades; sin embargo, pareciera que sigue sin poderse resolver el problema y la puja que existe cuando una mujer se pone en el centro de la escena, más allá de las políticas públicas y los avances en leyes y demás. ¿Dónde debería de generarse ese debate, sin entender mal lo que significa poder?

Cuando una mujer va a ocupar un cargo, tiene que ser mejor que un hombre, para conseguir cualquier cosa, tiene que ser mejor que el hombre que está al lado y aspira la misma función, tenemos una desventaja de partida.

Un preso en 1993 me dijo cuando estábamos entrevistando a presos por violación, “mire Eva lo que hizo”. Entonces, las mujeres son un poco Eva, imagínense que por lo que ella hizo todo se perdió, se perdió el paraíso y ahí, me cayó una ficha. Todos nosotros respiramos el aire de Eva, cuando el ser humano es expulsado del paraíso por la vulnerabilidad moral. Me fui a averiguar un poco más y realmente en los cinco continentes existen historias de origen, historias de creación de pueblos. En esas historias, el pueblo comienza por el castigo de la mujer. Eso está en la mentalidad de todo el mundo, entonces es muy fácil sospechar de la mujer, y no solamente los hombres, sino que sospechamos de la mujer las otras mujeres.

No se sospecha del hombre de la misma manera como nosotras sospechamos de nosotras mismas. Y eso es algo que el feminismo viene trabajando.

El hombre va a validar, si hay hombres que trabajan por el valor de las mujeres, sin ser feministas y eso hay que trabajar. Si nos educamos para acabar con la sospecha de las otras mujeres. El hombre es obediente, cuando un hombre vence en la lucha y vence en la política, es obediente, se curva a la jerarquía dentro de la corporación, que es la corporación masculina y es leal a su corporación, antes lo llamada hermandad, cofradía, y hoy le llamo corporación, porque tiene estas dos características, primero la obediencia y segundo la lealtad masculina. Creo que nosotras no tenemos unidad corporativa, somos desobedientes, hasta que no haya una autocrítica y no nos trabajemos, no cambia. La sospecha sobre nosotras está en el mito de origen de nuestro mundo y de otros mundos también.

El patriarcado es muy basado, el patriarcado es la primera organización de la vida jerárquica que extrae plusvalía, extrae valor y que lleva a dos posiciones quirúrgicamente ordenadas de la sociedad humana.

En el caso que nos aflige mucho, más allá de que hay medios que no lo cubren, es el atentado a una mujer en una posición de gobierno, es un tema importantísimo, hay un problema ahí, que es que no ha trabajado o comunicado a la sociedad, su conciencia de su vulnerabilidad por ser mujer. Entonces, observamos que durante mucho tiempo que fue sometida a insultos y agravios que son crímenes, porque hay convenciones internacionales que son leyes vigentes en la Argentina, que impiden cohibir la función de una mujer en su trabajo, porque sería una práctica discriminativa e incluso criminaliza la violencia contra la mujer, ya debería haber sido punida la forma en que se insulta a esa mujer en su trabajo, cualquiera sea ese trabajo. Esas leyes dicen que no se pueden discriminar a una mujer en su trabajo y la otra dice que no se puede ejercer violencia contra la mujer, incluyendo la violencia psicológica, ella la sufrió todo el tiempo y no se dio cuenta, no se dio cuenta de que es mujer. Y una pregunta, no sale el movimiento en la Argentina a las calles por los insultos que recibe Cristina como mujer en su trabajo, es rarísimo pero se debe a la conciencia que tiene esa mujer de que es mujer.

-Podría dejar una reflexión final?

Yo creo que todo el mundo hoy en día le está buscando un camino a la historia, las personas con las que converso y me relaciono para hacer mi trabajo, al que considero teórico político, tienen su esfuerzo en pensar un mejor destino. Todas esas personas y de cualquiera que quiere un destino mejor para su gente y para la humanidad, están pensando en cómo reorientamos la historia hacia un horizonte más benigno, que nos permita vivir con más felicidad, porque alrededor no hay felicidad. Yo siento que son tiempos tenebrosos por donde lo mires. Entonces cómo salimos de esta suerte de suicidio de la especie, porque creo que la especie está en un camino suicida, aquí en Catamarca en donde están las minas, en una guerra en Europa que está en medio de una central nuclear. Tanto en Europa que está demasiado acostumbrada al bienestar como en Estados Unidos hay una crisis muy grande este año.

El mundo está raro, no es un problema solamente nuestro.

Todas las cabezas inteligentes y sensibles estamos pensando en cómo hacemos para que la historia marche en la dirección del bienestar y no del malestar general que estamos sufriendo.

Yo creo en la palabra, creo que la palabra es capaz de transformar mundos, comportamientos y creencias, debemos trabajar más y mejor con la palabra.

Texto: Noelia Tapia López

Fotos: Ariel Pacheco

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