martes 9 de abril de 2024
Solidaridad

"Manos con Alma"

Un grupo de amigos que codo a codo tienden redes solidarias a barrios y poblaciones de la periferia.

Manos que hacen, manos que buscan ayudar desinteresadamente a aquellos postergados que viven en condiciones de marginalidad y en algunos casos sin poder cubrir sus primeras necesidades. “Manos con alma” es un grupo solidario que, desde hace cinco años aproximadamente, comenzó a desplegar su red de ayuda a los sectores más empobrecidos del Valle Central.

Su fundadora y cara visible es Stefy Rojas quien contó cómo un viaje familiar fue una bisagra para que decidiera emprender este camino solidario.

“Todo esto nació luego de un viaje a Ancasti en donde conocimos a una familia en la que había 18 niños en situación de pobreza extrema. Le dije a mi mamá que quería ayudarlos así que cuando regresé le conté a mis amigos, a otros familiares y a gente cercana con quienes logramos recaudar muchas cosas y se las entregamos”.

Stefy recibió a Revista Express cuando llevaba a cabo el ropero comunitario en el barrio San José, en las lomadas de Banda de Varela. Es un sábado caluroso, pero no por eso los ánimos decaen. Junto a ella otro grupo de mujeres sacan las prendas de vestir y calzados que están en varias bolsas. Las ordenan de acuerdo con el talle y al tipo de ropa sobre unas mesas. Sobran las sonrisas y las buenas energías mientras esperan ansiosas la llegada de los vecinos. El mate va de mano en mano y a lo lejos se escucha música.

El escenario de este “roperito” –como le llama cariñosamente Stefy– es el comedor San José, al que se llega por un camino de tierra, de subidas y bajadas. El centro capitalino está a menos de veinte minutos.

Las banderas de “Manos con Alma” flamean ante el “innombrable” cuya presencia hace más soportable la tarde.

Stefy nos cuenta que la idea del ropero comunitario comenzó antes de la pandemia del 2020 y que además armaban cajas con mercadería para diferentes familias. “Recorrimos comedores y merenderos hasta que nos agarró la pandemia. En eso comenzamos con el ropero comunitario móvil, a la gente le gustó la idea y comenzó a ayudarnos, pero llegó la cuarentena”. La pandemia por el COVID 19 significó apenas una pausa para “Manos con Alma” quienes apenas comenzó a liberarse la circulación retomaron sus actividades. El ropero lleva más de cuatro años y ayudó a familias de Polcos, en el barrio Las Vías, San Isidro, en el barrio Santa Lucía Sur, en Antapoca. “Muchísima gente necesita ayuda ahí”, nos dice Stefy. También llegaron a los poblados de Las Esquinas y Las Tejas.

Los lugares en donde ofrecieron ayuda no son antojadizos. La gente los contactó a través de las redes sociales. “Nos hablan por la página de Facebook “Manos con Alma” y ahí vamos”, dijo.

El ropero solidario es una de las tareas que organiza el grupo de amigos, ya que además realizan festejos por el Día del Niño, en octubre por el Día de la Madre y el 8 de marzo por el Día de la Mujer. “También hemos hecho almohadones para llevarle a la gente que está en el Hogar de Ancianos y en geriátricos”, recordó.

¿Cómo nace el nombre?

“Cuando ya llevábamos un tiempo con esto un amigo de Andalgalá me dijo que tenía que buscar un nombre, una identificación para que más gente nos ayude. Y así elegimos este nombre por lo único que teníamos eran nuestras manos y nuestra alma para ayudar”.

Stefy aclara que su labor no está ligada a una bandera política y admite que sí hubo colaboración de funcionarios quienes de manera anónima brindaron su apoyo.

Ella remarca que todo se hace a pulmón y es que más allá de la ayuda de su familia y amigos y de las personas que ofrecen ropas, mercadería también deben pensar en el combustible cuando deben recorrer distancias más largas.

El ropero comunitario entra en un breve receso, ya que le comentó a RE que no pararon durante diciembre, enero y febrero pero que es tan solo un respiro para volver con más energía. “La gente ya sabe y guarda la ropa. En nuestro Facebook anunciamos cuando comenzamos una nueva colecta y ya nos contactan”, agregó.

Más pobreza

Con su labor solidaria, Stefy tiene un termómetro de lo que ocurre a nivel social con las carencias de las familiares de barrios y poblaciones de la periferia. “Hay muchos pedidos de mamás que nos solicitan mercadería, alimentos, calzado porque no tienen y ahora hicimos una campaña de útiles escolares. Tratamos de ayudar en lo que podemos y se nota ahora cada vez más la necesidad de la gente”.

Esto se ve reflejado en cómo menguaron las donaciones. “Ahora casi ya no nos donan alimentos, tratan de hacer trueque. Nos dicen ´tengo ropa, ¿podés darme mercadería? ´”.

Stefy, de 30 años comenta que vive en Banda de Varela y que a esta admirable labor solidaria la realiza “porque le gusta” y que no sería posible sin el apoyo de su familia y de sus compañeros. “No cobramos becas y muchos de mis amigos no tienen trabajo e igualmente se hacen el tiempo para ayudar, eso es mucho”.

Abanderados argentinos

El año pasado “Manos con Alma” fue seleccionado para el premio “Abanderados de la Argentina Solidaria”, que busca “reconocer a aquellos argentinos que se destacan por su dedicación a los demás, difundiendo su ejemplo para inspirar a toda la comunidad”, según reza en su página web. La distinción se entrega anualmente.

Stefy cuenta algo curioso: no sabe quién los postuló. “Fue un anónimo que nos inscribió, pasamos la primera etapa, ya la segunda no la pudimos superar”, comentó.

No deja de reconocerlo como una caricia y un empuje para seguir adelante con su trabajo solidario. Stefy no deja de agradecer a su familia y sobre todo a su madre, “ella desde el cielo impulsó todo esto que es Manos con Alma”.

Texto: Pablo Vera

Fotos: Ariel Pacheco

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