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San Cayetano

La historia detrás del santo del pan y el trabajo

Cayetano de Thiene falleció el 7 de agosto del año 1547. Dedicó su vida a ayudar a los desamparados y su labor lo convirtió en uno de los santos más venerados.

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8 de agosto de 2022 - 10:51

"Que no nos falte el pan, la paz y el trabajo", reza la oración para pedirle a San Cayetano y es que la historia de este santo que dedicó su vida a ayudar a quienes menos tenían se esparció por el mundo. Sin esperar nada a cambio y con las limosnas que recibía por ofrecimiento de quienes seguían sus pasos, logró cambiarle la vida a enfermos y necesitados. Un día como hoy pero hace 474 años atrás data el fallecimiento de quien nació como Cayetano de Thiene pero se conoció como Santo de la Providencia, patrono del pan y el trabajo.

Cada 7 de agosto, fecha de su muerte, se conmemora el Día de San Cayetano, y miles de fieles se acercan a las iglesias que lo veneran para recordarlo, pedirle y agradecerle. En su figura representativa de la Iglesia, el sagrado se encuentra sosteniendo al niño Dios en sus brazos, imagen que quedó inmortalizada luego de que en sus escritos, San Cayetano dejara plasmado el relato del día en el que la Virgen María lo "invitó a alzar al niño".

Nació el 1 de octubre de 1480 como hijo de los Condes de Thiene, pero poco le importó el alto nivel social de su familia, puesto que su vida tomó un rumbo completamente distinto después de graduarse con un doble doctorado en derecho civil y canónico de la Universidad de Thiene, hoy conocida como Universidad de Padua. Su padre era militar y falleció cuando él tenía apenas 12 años, mientras su madre, María da Porto, se hizo cargo de Cayetano y sus hermanos.

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San Cayetano, figura y lucha

Al finalizar sus estudios, su vida giró hacia el catolicismo y lo nombraron protonotario apostólico del Papa Julio II en Roma, servicio que brindó hasta 1513 cuando el Sumo Pontífice falleció. No obstante, no dejó de lado aquello que tanto pregonaba. Se esforzó para llegar a ser sacerdote, lo que finalmente logró a los 35 años y conformó el Oratorio del Amor Divino junto a otros colegas.

Al volver a su ciudad natal creó "hospitales para enfermos incurables" y consagró mucho tiempo a apoyar y dar buenos augurios a las personas que se encontraban internadas en dichos nosocomios, lo cuales también impartió en Verona y Venecia. Fue en dichos sanatorios que, según cuentan las historias religiosas, el santo logró realizar milagros, como por ejemplo la limpieza de la pierna de una joven que, comprometida por la gangrena, estaba a punto de ser amputada. Al otro día, la extremidad no tenía signos de enfermedad.

Otra leyenda cuenta que un campesino le pidió por la falta de agua que estaban sufriendo y a modo de agradecimiento dejo una espiga de trigo a sus pies, luego de tres días, llovió tanto que toda la ciudad se inundó.

Por otro lado también dicen que en la década del ´30 con la crisis económica comenzó a extenderse el culto y así fue como ayudó a los más necesitados, convirtiéndose en uno de los santos más populares del devocionismo cristiano.

Fiel luchador contra la Reforma Protestante que sostenía la división de la Iglesia, gran parte de su vida fue dedicada a impedir que esto continúe expandiéndose, por lo que dio inicio en Roma a la Orden de los Teatinos, mayormente conocida como la Orden de los Clérigos Regulares, en compañía del obispo que luego se convirtió en el Papa Pablo IV, Juan Pedro Caraffa. El objetivo de esta organización era "renovar el clero, predicar la doctrina, cuidar a los enfermos y restaurar el uso frecuente de los sacramentos", y viajó por toda Italia predicando esos valores.

Uno de dichos lugares fue Venecia, donde encontró un compañero como Jerónimo Emiliani, quien desde el laicado desarrollaba labores similares a la de Cayetano ayudando a quienes más lo necesitaban. El oriundo de Vicenza le brindó su ayuda para crear una rama de los Clérigos Regulares, la Orden de los Padres Somascos.

El último sitio al que concurrió fue Nápoles, donde con su trabajo y amabilidad supo conquistar las almas de los napolitanos, quienes se volvieron devotos de toda su labor y creencia. Allí pasó sus últimos días, creyendo y defendiendo la misericordia de Dios, hasta que falleció a los 67 años por una enfermedad.

Beatificación y canonización

No fue hasta el 8 de octubre de 1629 que el papa Urbano VIII dio su beatificación, mientras que el 12 de abril de 1971 el Papa Clemente X lo declaró Santo en su canonización. En la actualidad son muchos los devotos que San Cayetano reúne no solo en Italia sino en todo el mundo, donde a su vez se puede encontrar una basílica que lleve su nombre en cualquier rincón.

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