Pablo Segovia y Oscar Pérez son representantes de las academias "Semblanzas" y "Piriqui" Pérez. Hicieron un balance de la actividad y sugirieron que el Estado debería regular el funcionamiento de los distintos grupos y talleres.
Los profesores Pablo Segovia y Oscar Pérez son dos protagonistas apasionados por la danza folclórica, y revelan los desafíos y las esperanzas que enfrentan las academias de este arte ancestral. Dialogaron con Revista Express sobre el estado actual del folclore y su compromiso con su preservación y difusión.
"El año no comenzó fácilmente para nosotros... Hubo una gran aceptación, no tanta como años anteriores, pero se puede trabajar y difundir la danza folclórica que tanto nos gusta a nosotros y a los niños, jóvenes y adultos", dijo Pablo, fundador de la “Academia Semblanzas” que desde hace 23 años forma a bailarines y futuros docentes.
"Se va normalizando... no es el número que queremos tener, pero nos permite seguir difundiendo y defendiendo nuestra cultura", agrega Oscar, a cargo de la icónica Academia de Danzas “Piriqui” Pérez. Ambos coinciden en señalar que la situación económica es el factor que impera en la disminución de los interesados en inscribirse a las clases. “Los padres y madres tienen que elegir entre llevarlo a folclore o darle de comer”, señalaron.
Por su parte, Segovia dijo que en el caso de “Semblanzas” trabajan en mayor medida con adultos. “Es un grupo sólido”, dijo.
La proliferación de grupos o talleres de danzas es otro aspecto mencionado por Segovia y Pérez, quienes postulan la posibilidad de que el Estado intervenga como organismo de contralor para regular la actividad. “Sería importante que haya un ente regulador, no para que avale, sino para que controle, que sepamos quién es el dueño, dónde se formó, quién lo respalda. De esa manera, yo voy a mandar con tranquilidad a mi hijo”, expresó Pérez.
“Hay que separar lo que son las academias con trayectoria, llámese Malambo, Semblanzas, Atahualpa Yupanqui y “Piriqui” Pérez y de los grupos reducidos o nuevos que están trabajando desde otro lado”, explicó Oscar a RE.
“Las academias siempre trabajaron en la formación de bailarines y/o algún futuro docente. Pero hay gente que trabaja desde la informalidad. Desde hace 61 años que venimos trabajando y nunca dejamos de tomar exámenes”. Expresó que la academia “Piriqui” Pérez incorporó al Instituto de Danzas Calamuchita. “Este instituto viene a tomar exámenes y revalidar los títulos. Sirve para darle otras herramientas a nuestros alumnos”, sostuvo el profesor.
Segovia aclaró que las academias trabajan dentro de la educación no formal. “Te preparamos para que puedas tener una carrera, formar una academia o enseñar en institutos privados”. Ambos resaltan la importancia de la formación académica como factor clave para la enseñanza a los más pequeños.
“Trabajamos con niños muy pequeños y hay que tener una responsabilidad muy grande. Saber cómo manejarlos, cómo evaluarlos, capacitarlos y formarlos. Es importante que el docente que esté a cargo esté formado y capacitado para estar frente al niño. No sólo alcanza con ser talentoso. No por ser popular tiene que ser informal. La danza tiene que ayudar a formar buenas personas y se nos escapan esas cosas si sólo pensamos en “te voy a enseñar a bailar”. Como academia, trabajamos un poco más profundo en la vida, en la formación de cada niño, de cada adulto. No es sólo bailar, formamos en valores, para esto es fundamental estar preparado”, reflexionó el director de la Academia Semblanzas.
Por su parte, Pérez puso énfasis en que existe una competencia desleal en cuanto a los gastos que deben acarrear las academias y los grupos o talleres que los denominan “informales”. “Tenemos que cumplir con el pago de impuestos, en algunos casos de alquileres, el pago a los docentes… Hay que tener un lugar adecuado, con sus baños, un salón limpio. No es lo mismo estar en un lugar que no está en condiciones o que tenés que pedirle al vecino para que te deje usar el baño”, destacó Segovia.
Ante el panorama planteado por los profesores surge la pregunta de si en el horizonte planean la posibilidad de crear una federación o asociación de danzas folclóricas.
“Durante la pandemia queríamos hacer algo con los otros profes. Ya sea hacer una federación o una asociación, pero quedó en un sueño, que no estaría mal que se cumpla”, acotó Pérez.
“Tenemos que buscar un norte para que tratemos de profesionalizar la danza folclórica. Yo creo que estamos de vuelta nosotros, entonces tenemos que decir algunas cosas, que se formalice, se profesionalice y eso empieza desde el estudio, desde la formación. Pero por el solo hecho de ser bailarín y querer enseñar, lamentablemente no estás capacitado. No va a caer bien, pero es la realidad”, concluyó Segovia.