1- Cambiar todo a LED. Estas lámparas pueden gastar la mitad que las fluorescentes compactas y hasta la décima parte que las halógenas o incandescentes. Su vida útil, además, puede ser 10 veces mayor: llega a 30 mil horas o 15 años.
1- Cambiar todo a LED. Estas lámparas pueden gastar la mitad que las fluorescentes compactas y hasta la décima parte que las halógenas o incandescentes. Su vida útil, además, puede ser 10 veces mayor: llega a 30 mil horas o 15 años.
2- Elegir LED de alta eficiencia. Entre lámparas LED con igual luminosidad, algunas logran gastar menos energía que otras. Por eso, al comprar, hay que mirar sus etiquetas de eficiencia y preferir las de clase A, A+ o A++.
3- Mantener lámparas y pantallas limpias. De lo contrario, se pierde hasta el 50% de la luminosidad. Y terminamos encendiendo más focos o usando lámparas de mayor potencia que la necesaria.
4- Aprovechar mejor la luz. Pintar de colores claros las paredes y el cielorraso reduce las necesidades de iluminación artificial. También recomiendan usar luces focalizadas en los rincones donde se la necesita, en lugar de iluminar todo el ambiente.
5- Habituarse al "prende y apaga". Las luces sólo deben estar encendidas mientras haya alguien en la habitación. Al salir de un ambiente, aunque sea por poco tiempo, debería quedar a oscuras.
6- Sumar sensores de movimiento y temporizadores. En sectores como la entrada, el garaje o los palieres, estos dispositivos permiten que las luces se enciendan sólo por el tiempo mínimo necesario.