viernes 24 de mayo de 2024
MEL GÓMEZ

Arte catamarqueño de exportación

Es catamarqueña, y recorre el mundo mostrando el arte, la danza, la identidad de su provincia ante los ojos cosmopolitas que quedan maravillados con sus destrezas, movimientos y el vuelo que la define.

La vida de un artista puede ampliar horizontes porque, simplemente, el arte viaja, se expande y encuentra siempre destinos adonde dejar huella. Por eso, ya hace dos años Melina “Mel” Gómez decidió emprender una aventura colmada de música, mudanzas, toques de bombo legüero y mucha identidad catamarqueña a flor de piel. Hoy, luego de haber recorrido 3 continentes bailando, se toma un respiro, profundo y nostálgico, para recordar de lo que está hecha una artista dispuesta a “girar” el planeta. Apenas un alto, en esa apasionante tarea de explorar caminos, con pisada escénica o en patas luego de danzar una zamba ya sea en Vietnam, Tailandia, París, Ucrania o Panamá, adonde se encuentra actualmente.

“Soy bailarina porque desde muy pequeña comencé a estudiar danza. Clásico, folklore, tango, expresión corporal y todo lo que permitiera conocer más de esta vocación que luego se convirtió en una carrera, mi formación y un título. Además, el destino quiso q creciera en una familia con mucho folklore y de ese entorno heredé el malambo fantasía como oficio, una herramienta que me abriría las puertas menos pensadas y me llevaría desde Valle Viejo a conocer lugares más allá de mi imaginación”, comenzó su relato.

“Teniendo en cuenta que desde Argentina exportamos creatividad, cultural y comercial, y por ejemplo el tango y el folklore -en especial el malambo- son muy disfrutados por públicos de otros países, -basta ver la emoción de audiencias de Vietnam, India, Corea del Sur-, en 2021 todavía en tiempo pandémico, se comunican conmigo por redes desde Vietnam, para invitarme a formar parte de un elenco artístico, concretamente un grupo de malambo. Vietnam sonaba muy loco, por su historia, por lo lejos que parecía, por la propuesta, porque querían malambo y mil dudas más. En abril del 2022 emprendimos viaje, junto con otra compañera y 6 bailarines más para completar un equipo de malambo que nos esperaba en ese particular destino”, contó.

Vietnam

Mel llegó a Asia. Vietnam fue uno de sus primeros destinos. “Al principio nuestra llegada fue toda una sorpresa para la gente en Vietnam, ya que era la primera vez que había dos chicas haciendo malambo en el elenco. A su vez también nos sorprendieron las dinámicas de trabajo muy diferentes a como nos las habían anunciado: trabajar en un parque de atracciones fue algo nuevo para mí, así como conocer una cultura tan diferente, comidas súper exóticas o la personalidad de su gente”, contó.

La artista catamarqueña comentó que Vietnam le pareció un país increíble. A la vez, valoró la nobleza de sus habitantes, su manera de trabajar incansablemente, su amabilidad, sus paisajes, la respuesta del público al arte catamarqueño. Para ella, fue una experiencia cálida y maravillosa. Durante 11 meses de trabajo Sun World, como elenco regular en Da Nang, realizó giras por todo el país. Luego junto con otros compañeros se tomó la decisión de continuar viaje y correr nuevos riesgos. Asíapostaron a una propuesta independiente trabajando como freelance por fuera de contratos tan largos. “Entonces, fuimos a Tailandia y luego nos atrevimos a ir a Europa, aprovechando el cambio de temporada, ya que comenzaba el verano 2023 en esa zona”, recordó.

¿Qué pensaría el Chúcaro?

Santiago Ayala, el gran bailarín popularmente como “El Chúcaro”, fue evocado por la artista catamarqueña. “El malambo se convirtió en una disciplina artística en sí misma, al punto que nos ha tocado bailar malambo interpretando personajes de todo tipo al servicio de la temática que requiera el espectáculo, vestidos de edad media europea, de nativos de algún lugar desconocido, de cascanueces navideños, hasta el estilo charro mexicano. ‘¿Qué pensará ‘El Chúcaro’?’, me preguntabaa veces con pudor al creer que le faltábamos el respeto a la cultura porque como buena argenta soy fan de los rituales y lo que representa mi cultura.La contemplo desde un lugar casi solemne. Pero si salimos de ese patriotismo, la evolución de esta práctica nos enaltece y el resultado que estamos teniendo es en verdad hermoso, artistas súper virtuosos por todo el mundo representando una disciplina argentina, acróbatas de otras nacionalidades queriendo aprender malambo, y entonces vuelvo a preguntarme desde otra perspectiva: ‘¿Qué pensaría ‘El Chúcaro’?”, volvió a reflexionar.

La calidad argentina

Argentina es un país que desborda de talento y el Malambo no es la excepción. Mel consideró, tras su paso por el elenco y el recorrido por distintos países, que muchos bailarines se destacan en esta disciplina folclórica. Es decir, para la profesional, la calidad de la danza argentina es muy buena a nivel internacional.

“Haytodo un circuito artístico en el mundo en el que bailarines, coreógrafos, coreógrafas, artistas musicales de Argentina son bien conocidos y recibidos para trabajar en muy buenas condiciones.Todo el conocimiento que se puede adquirir en Argentina es importante. Eso de que ‘el que mucho abarca poco aprieta’ no es cierto y, especialmente, con losrequerimientos que hoy tiene el circuito artístico”, remarcó.

Además, consideró que es importante aprender a comunicarse en otro idioma. A tal fin, Mel destacó que cada curso que efectuófue de gran ayuda. Esta preparación abarca la educación física en la escuela hasta tener conocimiento en otras danzas y sus estilos.“Todo se integra y te ayuda a formarte y completar una propuesta auténtica.Eso es increíble y a lo mejor uno desconoce, que la demanda es tan variada y que existe ununiverso como el de las empresas artísticas que ofrecen entretenimiento.Pero en Argentina el ambiente es tan competitivo que tenés que ser súper virtuoso para conseguir una oferta estable dándolo todo, sin tener que ser de otro planeta. También está la ambición personal de cada uno, el deseo por hacer el mejor show, innovar en lo que aún no se hizo y por eso hay muchos tratando de ofrecer algo súper atractivo. Al fin y al cabo,uno es artista también gracias al aplauso ya la sonrisa del público y satisfacer eso es lo que nos mueve a presentar algo innovador cada día. Y, en consecuencia, crecer.

Por ejemplo, soy mujer y me alejo de lo que la tradición dicta en cuanto a quienes hacen malambo y descubro que gusta muchísimo ver mujeres hacer malambo de fantasía”, comentó.

En este sentido, Mel compartió un mensaje con sus estudiantes: que no se pierdan de ningún conocimiento, que todo eso sirve, que metan todas las herramientas aprendidas en su mochila imaginaria porque eso ayuda a la hora de defender un trabajo artístico, una caracterización, un personaje o para trabajar detrás de la escena. “Hay coreógrafos argentinos desparramados por el mundo con increíble talento.Es una pena que no se pueda tener este tipo de trabajos en Argentina porque, si me preguntan, no dudaría en afirmar que Argentina es el mejor país para vivir.Pero no estoy ahí porque hoy no puedo trabajar como en el exterior, ya que no se considera esta disciplina un trabajo, ni siquiera una profesión, pese a que implica una tarea súper extenuante y agotadora. Se le dedica muchas horas de previa y muchísimos años de trabajo para ofrecer los 5 minutos que ve una persona de una performance o en una hora de show, pero en Argentina esto no se valora, entonces duele muchísimo”, expresó.

Europa

Su talento también la llevó al Viejo Continente. El viaje fue “a lo argento”, a pulmón. “Con la intención de seguir viaje y proyectados en transitar el año en Europa activamos la red de contactos que teníamos en España y nos aventuramos a hacerlo de manera independiente. Alquilamos un auto y fuimos siguiendo una ruta que coincidía con festivales y ferias, a veces con fechas programadas en peñas, restaurantes argentinos con clases y presentaciones, otras tantas ofreciendo shows callejeros, con la idea de volver a casa terminado el verano, pero, ala vez, siempre atentos a lo que pudiera surgir, ya que mantenerse en actividad y trabajando se convirtió en prioridad”, recordó.

De esa manera,Mel y demás artistas viajaron por gran parte de España, algunos sitios en Francia, Polonia, Ámsterdam.Incluso llegaron a visitar una ciudad en Ucrania. En ese lugar, para la catamarqueña fue tan emocionante poder compartir con la gente amante de la cultura argentina que vive allá, en una situación tan crítica de reclusión. Destacó que la calidez y agradecimiento les llegaron muy hondo. “Para esto llegamos a fines del 2023, cuando se presentó la oportunidad de trabajar en un circo muy lindo en Alemania por la temporada invernal, un nuevo desafío haciendo show de malambo y también como parte del elenco de danza. Recibimos otra navidad y año nuevo en camarines entre colegas y videollamadas con las familias.Lo loco es que en el camino vas conociendo las familias de tus ‘compas’ por la pantalla y se vuelve algo natural interactuar de esa manera, al mismo tiempo que se fortalecen los lazos en la distancia, las virtualidades, las redes, generan una contención que a muchos kilómetros se siente y se agradece”, remarcó.

Latinoamérica

Para 2024, la recorrida continuó “por casa”. A principios de año, aún se encontraba en Europa. En enero surgió una nueva invitación. Esta vez, la oportunidad era para llevar a cabo una gira por Centroamérica con un circo latino. De alguna manera la idea sonó como volver, de a poco, a casa.

“Así que, analizando la situación, con el gobierno actual, el lugar para la cultura y mucha gente querida diciendo ‘no vuelvas’, la decisión fue aceptar una nueva aventura. Primero fue Nicaragua, donde el contraste con Europa fue impactante, volver a Latinoamérica después de vivir un año en Asia y otro en Europa deja un montón de reflexiones, sobre nuestras formas de trabajo, sobre las desigualdades sociales y claro que, como tenemos el talento de encontrar alegría aún en los contextos más hostiles, una mezcla de sabores que da para charlar mucho más profundamente”, comentó.

Mel contó su historia desde Panamá, detrás del escenario donde realiza tres funciones por día, feliz de poder llegar al trabajo y que la oficina sea un camarín, una pista, un teatro, una carpa, un lugar para convertirlo en escenario y ofrecer un poco de arte al mundo. “No quiero romantizar todo, porque suena hermoso y si lo habré soñado creyendo que era imposible lograrlo… pero a la vez, tengo que admitirlo, no es nada fácil. Lo más difícil de esta vida es estar lejos de los afectosy aceptar contratos en los que se trabaja sin descanso. El trabajo es súper físico, sin contar el tiempo de preparación y entrenamiento que tenemos que tener de muchos años y que nunca terminan, entre tantos agridulces que tiene el día a día que elegimos quienes viajamos por la vida bailando. Sinembargo, me siento feliz de poder seguir creciendo en esta profesión y, pensar que este relato pueda servir de motivación e inspiración para quienes cada día celebran la danza”, contó.

Texto: Colaboración Mónica Leiva

Fotos: Gentileza Mel Gómez

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