Algunas reflexiones sobre la Marcha Federal Universitaria
El martes 23 de abril de 2024 pasará a la lista de mis recuerdos en el mismo lugar que ocupa el 24 de marzo de 2012, cuando fui por primera vez a una marcha política. En algún punto creo que guardan una conexión porque son movilizaciones que se hicieron para cuidar aquello que creemos que son pilares de nuestros consensos sociales: la memoria y la educación pública y gratuita.
No creo que todos los medios, todos los periodistas, todos los influencers y mucho menos todos los ciudadanos tengan obligación de opinar de estos temas; pero sí creo que quienes tenemos este rol de comunicar debemos al menos visibilizar el tema, especialmente si es algo en lo que creemos. Lo vi en figuras públicas que nunca hubiera imaginado.
De la Universidad Pública solamente conozco las veredas, pero eso no me impide ver y reconocer que los mejores maestros de la vida y de mi profesión son egresados de universidades públicas, y justamente gracias a ese carácter de gratuidad es que no le cierro la puerta. Ese martes, cuando me acercaba a la UNCA para sumarme a la convocatoria, me atravesó una especie de arrepentimiento. ¿Por qué no elegí ese camino desde el principio? Hoy siento que es una cuenta pendiente que en algún momento quiero saldar. Fui a defender eso también: mi oportunidad futura de estudiar.
Como parte del álbum de fotos de todo el país, Catamarca no fue la excepción con la Marcha Federal Universitaria, en defensa del presupuesto para las universidades públicas. La viví convocante como ninguna otra marcha política (al menos que yo recuerde), sólo comparada con la procesión de la Virgen del Valle en cantidad de gente. Estuvieron presentes desde las autoridades de la UNCA, hasta referentes de agrupaciones estudiantiles y casi todos los partidos políticos. Me sorprendió únicamente la ausencia de Flavio Fama, hoy senador nacional, pero ligado a la vida universitaria, puesto que fue 14 años rector de la UNCA y otros ocho años decano de Tecnología: su respaldo sólo llegó por las redes sociales. Bien podría Fama retrucarme que allí tampoco estuvieron otras autoridades igual o más importantes que él. Tendrá razón.
Hubo también expresiones públicas de dirigentes pidiendo auditorías, aclarando que el Gobierno no va a cerrar ninguna universidad y miles de etcéteras. También vi expresiones parecidas en amigos y conocidos. ¿Dónde estaba ese interés cuando los medios informamos de las irregularidades? Aquellos que son autoridades electas, ¿por qué no denuncian las maniobras sospechosas que creen conocer?
No creo que la UNCA merezca mi defensa, pero no hubo denuncias ni movilizaciones cuando El Ancasti contó de los viajes con viáticos de autoridades universitarias a Cancún, o cuando contó de las obras de precios llamativos, o cuando advirtió sobre las maniobras para cambiar estatutos.
Algunos reclaman adoctrinamiento. Tampoco soy afiliado a ningún partido, pero llama la atención que el adoctrinamiento siempre llega de profesores que no comulgan con gobiernos de derecha, como si no hubiera docentes con ese tipo de pensamiento crítico "en el otro bando".
Hay que ser muy tonto para negar que cuando se metió con las universidades, el Gobierno tocó un nervio sensible. Es eso, o simplemente “no la ven”.
Ese martes, a esa marcha histórica, agradezco haberla visto.