domingo 16 de junio de 2024
ALICO ESPILOCÍN

34 años dedicados al canto folclórico

El reconocido cantor catamarqueño celebró el pasado 17 de mayo sus más de tres décadas en el folclore con un exquisito espectáculo en el Complejo Urbano Girardi, donde plasmó su esencia y evidenció sus ganas de continuar en el arduo camino de difundir las melodías del cancionero nativo.

Se trata de un notable trovador catamarqueño. Un reconocimiento que el tiempo y la gente le otorgan a un cantor por su compromiso con aquellas melodías y poesías hechas canción que tan bien saben mostrar la belleza de su tierra.

Víctor Alejandro Espilocín, Alico, cumplió treinta y cuatro años con el canto y lo celebró con su gente, aquella que lo acompañó siempre, en un espectáculo denominado “Línea de Tiempo” que se realizó el pasado viernes 17 de mayo en el Complejo Urbano Girardi, donde más de doscientas personas colmaron el recinto y fueron parte de una noche pensada para disfrutar. El cantor brindó lo mejor de su repertorio allí mismo donde cantó por primera vez en público el 25 de mayo de 1990.

Esa mezcla entre lo clásico y un espectáculo que suena siempre perfectamente, hace que lo visual se ensamble de manera óptima, generando que cada tema tome brillo y color, evidenciando mucho calor y talento. La fiesta estuvo cargada de emociones y de nostalgia, y allí brindó a la gente una tajada de ese sonido tan autóctono que lo hace especial en cada escenario.

Este trovador sabe de públicos, de acordes, de letras y de Catamarca. Nos dejó con las elegidas por él para recorrer esta denominada “Línea de tiempo”. Y los presentes, siempre agradecidos, valoraron esa lista de temas que los hizo disfrutar y bailar. “Tierra Madre Chacarera” fue con la que marcó el inicio, mientras una pantalla y las luces impecables mostraron el verdadero motivo de un viaje musical extraordinario. Y todos cantaron “Camino a El Rodeo”, “Oración del Remanso”, “Zamba de la Añoranza”, “Desencuentro”, “Romance de mi Niñez”, “A mi manera” y tantas otras, todas muy conocidas. Letras y música de melodías que forman parte de nuestra vida.

Se trató de un viaje con tinte mágico, con música expresada desde el alma y para las almas. Una vida dedicada con pasión a sentir y hacer sentir aquellos ritmos tan profundos, que el cuerpo habla con los sonidos.

Historia y pasión

La elección del Complejo Urbano Girardi no fue casual, pues se trata de un espacio muy especial: allí fue donde todo inició en 1990, un 25 de mayo. Es el origen de la música para Alico debido a que fue la primera vez que subió a un escenario con público, en un ciclo que organizaba la Municipalidad, llamado “Libros sí, zapatillas también”.

Víctor Alejandro Espilocín, más conocido como Alico (tal como lo bautizara su hermano Rodolfo cuando eran niños y salían a “hondear”), nació en marzo de 1971 y ha recorrido los escenarios más importantes de Catamarca y de la región, difundiendo y disfrutando la música folclórica que supo cultivar como si hubiera nacido en las entrañas mismas de los ríos, cerros y valles catamarqueños.

Luego de aquella primera y positiva experiencia, se animó a caminar por diferentes peñas folclóricas y hasta supo integrar conjuntos como Los Duendes de la Música y La Recua. Pero fue un domingo 17 de julio de 1994, con apenas veinte años, cuando debutó y se adueñó del aplauso de todos cuando -en condición de solista- alcanzó el premio Revelación otorgado en la Fiesta Nacional del Poncho. Y fue ese mismo escenario que lo distinguió como Consagración en la edición 2012, con una puesta en escena titulada “Cantata a Felipe Varela”. Se trató de un momento que lo marcó de por vida. El reconocimiento de sus amigos y su familia no se hizo esperar, haciéndole sentir que su largo transitar en la música había comenzado a dar sus frutos. Y bien merecido lo tiene por sus cualidades de profesional, pero, principalmente, como persona.

Se trata de aquellos artistas que, al subir al escenario, tienen en claro su meta. Siempre que puede, propone contar la historia de las canciones y las motivaciones de sus autores para escribirlas. Esta premisa y su convicción por rescatar las tradiciones, en febrero de 2017 lo llevó a poner en marcha un proyecto que rápidamente se consolidó en el contexto popular catamarqueño, como es “La Chaya de Alico”. La idea fue recuperar una de las fiestas más tradicionales en esta época del año.

Ese mismo año efectuó una pausa con su música y no pudo estar presente en la Edición de Oro de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho simplemente porque tuvo a su cargo el privilegio de encabezar la Comisión Organizadora, en un momento tan especial debido a que se cumplían los cincuenta años de la creación del histórico festival. Luego, en septiembre, asumió un nuevo desafío al ser designado como director de Acción Cultural en la Secretaría de Estado de Cultura, cristalizando proyectos a favor de los actores culturales que desarrollan a diario su actividad en esta provincia.

Un par de años después, sería el tiempo de regresar a los escenarios para continuar con su pasión: cantar. En la actualidad, es uno de esos artistas catamarqueños que, a fuerza de trabajo, dedicación y talento, supo alcanzar aquellos logros que se plantean o sueñan al inicio de una carrera, cuando recién toman una guitarra en sus manos.

Devoto de la Virgen del Valle, siempre contó con el respaldo de su familia para alcanzar sus sueños. Cuando alguien menciona su nombre, todos entienden que se trata de un cantor enamorado y comprometido con la música de su tierra, esa que lleva desde niño en el alma y que la refleja en cada escenario en el que se escucha su voz.

Hasta ahora son treinta y cuatro años los que Alico Espilocín le entregó al canto. Y seguramente serán muchos más. No hay dudas. Tan claro como la fiesta que se vivió en el Complejo Urbano Girardi y que se transformó en un momento verdaderamente especial, con reconocidos músicos y un público con ganas de escuchar y celebrar el trabajo de un hombre que supo difundir siempre el folclore catucho.

Texto y Fotos: Colaboración de Javier Villacorta - Especial para Revista Express

Discografía

En 2001 Alico presentó su primer disco titulado “Amor prohibido”, en la Sala Mayor del Cine Teatro Catamarca, con un lleno total. En 2004, materializa su segundo trabajo discográfico denominado “Fiesta catucha” y que grabó con destacadas formaciones locales como Los de Catamarca y La Junta, además de los riojanos Sergio Galleguillo, Natalia Barrionuevo y Carlos Ferreyra. En 2009 lanza su tercer CD y llevó por título “Aquel tiempo de mi infancia”, donde le cantó al amor y a su compañera de toda la vida, Karina, a su hijo Samid Germán, a las enseñanzas que recibió de sus padres Zulema y René, al recuerdo de sus hermanos Liliana, Rodolfo, Karina y Judith, y aquellos amigos del barrio General Paz.

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