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Recuerdo de la barbarie

Se cumplen 46 años de la "Noche de los Lápices"

Varios estudiantes secundarios fueron secuestrados y torturados en la última dictadura militar. Seis de las víctimas aún continúan desaparecidas.

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16 de septiembre de 2022 - 08:30

El 16 de septiembre de 1976, en plena dictadura militar, la última y más sangrienta que azotó a la Argentina, tuvo lugar uno de los episodios más trágicos de la historia nacional: La Noche de Los Lápices, un plan represivo por el que seis jóvenes que aún continúan desaparecidos. Luego de una protesta en reclamo del Boleto Estudiantil Secundario (UES) para conseguir que sea gratuito, varios alumnos de La Plata fueron secuestrados de sus domicilios por miembros del Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y por agentes de la Policía de la provincia de Buenos Aires, entonces liderada por Ramón Camps.

Las víctimas

En la noche del 16 de septiembre, fueron secuestrados Claudia Falcone (16 años), Francisco López Muntaner (16 años), María Clara Ciocchini (18 años), Horacio Ungaro (17 años), Daniel Racero (18 años) y Claudio de Acha (18 años). Un día después, sufrieron lo mismo Emilce Moler (17 años) y Patricia Miranda (17 años), mientras que Pablo Díaz (19 años) fue detenido el 21 de ese mes. Un poco antes, el 8 de septiembre, había sido secuestrado Gustavo Calotti (18 años).

Solo los tres primeros lograron sobrevivir a ese infierno que vivieron durante menos de una semana. También quedó con vida Gustavo Calotti, que había sido arrebatado de su casa unos días antes que sus compañeros. Los seis restantes permanecen desaparecidos.

Todos ellos, de entre 16 y 18 años, integraban la Unión de Estudiantes Secundario (UES). Sus tareas se limitaban a los centros de estudiantes. También formaban parte de campañas de alfabetización en barrios precarios. Su último objetivo, que les costó ser secuestrados, fue recuperar el Boleto Estudiantil Secundario, que había sido conseguido en 1975 y luego suspendido en agosto de 1976.

Después de que se conociera el hecho, el sangriento operativo ilegal fue bautizado por un comisario de la Policía bonaerense como “La Noche de los Lápices”, en referencia a que todas las víctimas eran estudiantes.

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Desaparecidos. María Ciocchini, Horacio Ungaro, María Falcone, Claudio De Acha, Daniel Racero y Francisco Muntaner

Desaparecidos. María Ciocchini, Horacio Ungaro, María Falcone, Claudio De Acha, Daniel Racero y Francisco Muntaner

Homenajes

Los homenajes a los estudiantes asesinados llegaron de distintas maneras. Desde 1998, cuando se promulgó la Ley Nacional N° 10.671, se conmemora cada 16 de septiembre el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios. Además, los nombres de varias de las víctimas le dan nombre a escuelas y aulas de todo el país.

En 2014, se oficializó la ley que estableció el 16 de septiembre como Día Nacional de la Juventud “en conmemoración de la denominada Noche de Los Lápices”, según dispone el Artículo 1°.

El trágico operativo conocido como “La Noche de los Lápices” fue retratado en una película que se estrenó en septiembre de 1984 y que reúne los crudos testimonios de los sobrevivientes.

Crudos testimonios de algunos sobrevivientes

En el Juicio a las Juntas de 1985, Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de “La Noche de los Lápices” testificó y brindó un crudo relato del trágico episodio: “Yo estaba durmiendo, siento ruidos, como que golpean la puerta. Al portón grueso le pegan culatazos. Los vi y tenían puesto un pasamontañas en la cabeza. Me agarraron y me tiraron en el piso. Dijeron: ‘Ejército argentino’”.

“Me desnudaron y me pusieron en un catre. Yo seguía gritando. Me dijeron que me iban a dar una sesión de tortura para que no me olvidara. Me quemaron los labios. Se sentía olor a carne quemada cuando me aplicaban la picana. Me pedían a cada rato que les diera nombres”, continuó.

De María Clara Ciocchini, una de las desaparecidas, recordó: “Le pidió a uno de los guardias que no la tocara más, que la matara, pero que no la tocara más”.

Años después, Emilce Moler, otra de las sobrevivientes, se animó a contar su historia. Lo hizo en reiteradas oportunidades e incluso escribió un libro, La larga Noche de los Lápices, siempre dando detalles del terror que vivió: “En la madrugada del 17 de septiembre entró a mi casa una patota armada de encapuchados. Preguntaban por una estudiante de Bellas Artes. Cuando aparezco yo, que era muy pequeña en estatura, de 17 años y en pijamas, quedaron sorprendidos”.

“En el centro clandestino de detención de Arana, en La Plata, estuvimos casi una semana, en las peores condiciones que se puede imaginar que un ser humano le hace a otro. Nos torturaban con todo el sadismo. Recuerdo que había un hombre enorme que me pegaba fuertemente todo el tiempo”, rememoró.

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