La Dirección General de Persona Jurídica ordenó la intervención del Club Social 25 de Agosto y designó para dicha tarea a Luis Alfonso Batalla y a Luciana Luna Aguirre, quienes podrán incluso convocar a asamblea normalizadora previa autorización del organismo. La medida responde a un pedido realizado por un socio tras la acusación de una empleada del bar que funciona en el lugar, quien denunció situaciones de acoso, violencia y la realización de juegos clandestinos por parte de los socios.
Ordenaron la intervención del Club Social 25 de Agosto
La medida fue ordenada por la IGPJ tras la solicitud de un socio y la denuncia de una empleada del bar que funciona en el lugar. La resolución entiende que existió juego clandestino y violencia de género.
Según consta en la resolución de la IGPJ, la Sub Gerencia Legal y Técnica de CAPRESCA y una inspección realizada por el propio organismo, han concluido que en las instalaciones del club se podrían haber estado llevando a cabo actividades relacionadas con juego clandestino, lo que representa un ilícito y se aparta de los propósitos del club determinados en su estatuto.
Además, esta resolución considera que el Club Social “se desvió de sus fines” y también hay intervención de CAPRESCA por juego ilegal. El dictamen indica: “Después de corroborar la situación actual del Club Social 25 de Agosto, este Departamento Jurídico entiende que el objeto social de la entidad se ha visto alterado en cuanto a su creación, función y finalidad de la instrucción, conforme al estatuto de la entidad, más aún existiendo violencia de género a las trabajadoras del Bar Caravati, algo moral y jurídicamente reprochables, que deben ser prevenidos, erradicados y sancionados”.
Estipula que “surge claramente que el objeto social de la entidad está viciado en cuanto a la finalidad de la entidad Club 25 de Agosto conforme a lo destacado ut supra (el estatuto de la entidad) en su articulado nro. 4”.
La Asociación de Fundaciones Civiles y Fundacionales, confirmó que la entidad se encuentra en situación irregular como consecuencia de no haber subsanado observaciones efectuadas al acta de asamblea llevada a cabo en 2022.
Debido a esto se ordenó su intervención por el plazo de 30 días, en la que los normalizador podrán solicitar los libros y bienes y toda documentación referida a la asociación, elaborar inventarios, proceder a la reapertura para sumar socios y solicitar la ratificación de los socios anteriores. También podrá establecer la cuota social y hasta solicitar la realización de una asamblea normalizadora.
En caso de asamblea, la actual dirigencia comandada por Arturo Navarro, y los normalizadores no podrán formar parte de las listas que se presenten.
La resolución lleva en medio del conflicto entre Navarro y el propietario del Bar Caravati, Esteban Cano, por la locación del lugar.