Habló la tercera denunciante de Javier Galán y relató cómo inició el acoso bajo promesas laborales
Una joven que colaboró como fiscalizadora describió el hostigamiento sufrido en la sede de avenida Güemes. Denunció tocamientos y mensajes de contenido sexual.
La tercera mujer en formalizar una denuncia contra Javier Galán rompió el silencio en una entrevista con El Ancasti, donde detalló cómo el vínculo, que inició por una colaboración política, derivó en situaciones de acoso y violencia. La joven relató que se acercó al dirigente antes de las elecciones de 2025 bajo la promesa de recibir apoyo para un emprendimiento personal.
"Decidí denunciar porque vi que otras chicas lo estaban haciendo. Somos tres víctimas, pero en realidad somos más. Conozco a muchas que me contaron lo que pasaron", inició su relato. Según explicó, ella y otras jóvenes se ofrecieron como voluntarias para fiscalizar: "No buscábamos que nos pague nada, pero él nos prometió un emprendimiento de cocina".
La denunciante situó los hechos en la sede que Galán posee en avenida Güemes. Allí, el trato habría cambiado drásticamente en poco tiempo. "Refería siempre a mi cuerpo. Me llegó a tocar también enfrente de compañeras que son testigos", aseguró.
Con crudeza, la joven recordó situaciones de hostigamiento físico: "Sentí su cuerpo sobre el mío muchas veces. Me abrazaba de atrás. Todo fue sexualizado". Además, denunció que tras las elecciones el acoso continuó por redes sociales con mensajes y llamadas de contenido sexual, incluso hasta febrero de este año.
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Secuelas psicológicas
El impacto de lo vivido afectó profundamente la salud mental de la víctima, quien hoy se encuentra bajo asistencia profesional. "Me hizo prácticamente odiarme. No me podía ver al espejo. Mi cuerpo es voluminoso y después de lo que pasó con él, me sentía mal y me empezaba a tapar con ropa holgada", manifestó. Según su testimonio, el informe psicológico confirma que sufrió ataques de pánico, ansiedad y reacciones alérgicas derivadas del estrés.
Pedido a la Justicia
Al ser consultada sobre su motivación para hablar, la joven fue contundente: "Yo el miedo al poder lo perdí. Si no perdemos el miedo, nadie nos va a ayudar".
Finalmente, dirigió un mensaje directo a las autoridades judiciales que llevan adelante la causa: "Le pido al juez que nos ayude, que tome la causa y la revise bien. Si él dice que es tan inocente, que se entregue", concluyó, tras calificar al acusado como una persona con "doble cara y doble moral".