En 2025 el salario mínimo alcanzó para alimentarse solo dos semanas al mes
Mientras que en 2021 alcanzaba para el mes completo, en 2025 el sueldo básico solo garantizó comida para poco más de dos semanas, según un informe privado.
El deterioro del poder de compra del salario mínimo frente al costo de los alimentos básicos lleva a que los hogares cuenten con recursos para alimentarse algo más de medio mes, según el primer informe anual de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) presentado por la Fundación Colsecor, que releva la evolución de los precios entre 2021 y 2025 en 84 localidades de diez provincias argentinas. Los datos muestran que, mientras el precio de la alimentación básica registró un aumento acumulado del 1.659 por ciento en el período, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) perdió de manera sostenida su capacidad para cubrir las necesidades alimentarias elementales.
Durante 2025, el valor promedio anual de la Canasta Básica Alimentaria para un adulto equivalente fue de 153.526 pesos mensuales en las localidades relevadas. Esa cifra resume un proceso de encarecimiento persistente que se aceleró a partir de 2022 y que no encontró una recomposición equivalente del ingreso mínimo legal, lo que se tradujo en una reducción concreta del tiempo de cobertura de alimentos que puede garantizar el salario mínimo. El SMVM alcanzó en enero los 341.000 pesos para los trabajadores mensualizados que cumplen la jornada legal completa.
Según el informe, en 2021 el SMVM alcanzaba para cubrir la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria durante el mes completo. Cuatro años después, en 2025, el mismo salario permitió cubrir casi 13 días menos de alimentación básica, tanto para un adulto equivalente como, en términos agregados, para una familia tipo. La pérdida de capacidad de compra se repitió año tras año, sin interrupciones, consolidando una tendencia descendente del salario mínimo frente a los precios de los alimentos.
“Si se mide en dólares oficiales, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 23,8 por ciento entre 2021 y 2025, y en ese mismo período el salario cubrió 13 días menos de alimentación básica que en el inicio de la serie”, señaló Gerardo Sánchez, economista y asesor de la Fundación Colsecor. El dato deja en evidencia que el encarecimiento no se explica únicamente por la depreciación del peso, sino también por un aumento real del costo de los alimentos. Durante el 2024 fue el costo más de la canasta básica alimentaria medido en dólar oficial; siendo un 35,7 por ciento más caro que en 2021.
Canasta sin fondo
El incremento acumulado del 1.659 por ciento entre diciembre de 2021 y diciembre de 2025 implica que el costo de la CBA se multiplicó más de 17 veces en apenas cuatro años. La suba más pronunciada se registró entre diciembre de 2022 y diciembre de 2023, cuando el aumento interanual alcanzó el 210 por ciento. En los otros tramos del período, la evolución también fue significativa: entre 2021 y 2022 la canasta subió 30 por ciento, entre 2023 y 2024 el aumento fue del 107 por ciento y entre 2024 y 2025 se registró una suba del 111 por ciento.
El informe compara además la evolución del costo de la Canasta Básica Alimentaria con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. Ambas series presentan trayectorias similares, lo que se explica por el peso que tienen los alimentos dentro del índice general de inflación. Sin embargo, la comparación con el salario mínimo permite dimensionar con mayor precisión el impacto del proceso inflacionario sobre los ingresos más bajos del mercado laboral formal.
La pérdida de poder adquisitivo del salario mínimo no se distribuyó de manera homogénea frente a todos los alimentos. El análisis por bloques que realiza la Fundación Colsecor muestra que, en cada año del período 2021-2025, hubo rubros que aumentaron muy por encima del promedio de la canasta. Entre 2021 y 2022, las frutas y verduras lideraron las subas, con un incremento del 172,8 por ciento.
En el tramo 2022-2023, el mayor aumento correspondió a cereales y legumbres, con una suba del 448,2 por ciento. Durante 2023-2024, los productos lácteos encabezaron los incrementos, con un 163,1 por ciento, mientras que entre 2024 y 2025 la carne vacuna fue el rubro con mayor aumento, al subir 71,9 por ciento. "El bloque de carne vacuna es el de mayor peso y el que más cambios tuvo, el que se 'atrasó' con respecto al precio de los demás alimentos durante los años 2022-2024 y recuperó todo lo que había perdido, en términos relativos, durante el 2025", señala el informe de Colsecor.
Sánchez señaló que esta dinámica genera un impacto directo sobre los hábitos de consumo de los hogares, ya que los aumentos más pronunciados se concentraron en alimentos de consumo cotidiano y difícil sustitución. La combinación de subas reiteradas y salarios que no logran acompañar el ritmo de los precios deriva en ajustes forzados en la dieta y en la cantidad de alimentos que pueden adquirirse con ingresos fijos.
Coordinado por la socióloga Natalia Calcagno, el trabajo permite establecer el nivel de ingresos necesario para cubrir las necesidades alimentarias básicas en cada localidad, valor que define la línea de indigencia. Para la medición de la CBA, se registran los precios del conjunto de alimentos definidos por el INDEC, tomando como referencia los requerimientos calóricos mensuales de un adulto equivalente, definido como un varón de entre 30 y 60 años con actividad moderada. A partir de esa base metodológica, el informe anual sistematiza la evolución de los precios y su relación con los ingresos mínimos.
Los datos del informe muestran que la distancia entre el salario mínimo y el costo de la alimentación básica no dejó de ampliarse en los últimos cuatro años. Mientras la canasta se encareció de manera sostenida, el SMVM perdió capacidad para cubrir las necesidades elementales, reduciendo de un mes completo en 2021 a poco más de medio mes en 2025 el tiempo de acceso garantizado a los alimentos básicos.