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También abrió un debate interno

Una causa que puso en jaque al radicalismo

27 de febrero de 2021 - 01:00 Por Redacción El Ancasti

La denuncia que pesa sobre el médico Roberto Gómez golpeó a la UCR local en pleno verano de pandemia y justo cuando se atravesaba un polémico proceso interno para la renovación de autoridades partidarias. 

El 7 de enero, Gómez había sido propuesto para continuar en la conducción del Comité Capital por la lista Compromiso Radical.

En los días previos, algunas agrupaciones habían advertido de lo poco conveniente que resultaba la medida, dado el antecedente del intendente Enrique Aybar, pero aún así, la línea Morada, a la que pertenece el médico, mantuvo la propuesta. 

El 8 de enero un grupo de siete mujeres de la UCR presentó una nota en la Junta Electoral por la que solicitaba que no se oficialice la candidatura de Gómez, ya que tenía una denuncia pendiente por resolver ante la Justicia . 

Ante la polémica, el médico decidió renunciar a la postulación hasta que la justicia aclare su situación. Pero a partir de ese momento, las mujeres que pidieron que el partido tenga una actitud con perspectiva de género fueron objeto de distintos hostigamientos. 

Lo primero fue una carta documento de Gómez hacia el grupo de las siete mujeres que lo cuestionaron. Ellas ratificaron su postura al señalar que no habían emitido ninguna opinión sino que presentaron una situación objetiva. 

Las Mujeres Radicales que se agruparon para esta causa pertenecen a distintas líneas políticas de la alianza oficialista que ganó la conducción del partido y eran candidatas a ocupar distintos cargos. El 18 de enero, un grupo de mujeres y dirigentes de la UCR, encabezados por Enrique Sir, realizó un pedido para que la Junta Electoral no las oficialice como autoridades electas al argumentar que habían injuriado públicamente a un dirigente del radicalismo. 

La Junta Electoral, por mayoría, resolvió que era incompetente en el tema y decidió informar a las autoridades partidarias y al tribunal de Disciplina para que analice el planteo de las mujeres y determine si hubo inconducta partidaria.

Ante esa respuesta, el dirigente Enrique Sir y un grupo de mujeres militantes de la línea Morada realizaron una nueva presentación ante la Junta Electoral de la UCR para solicitar que no se las proclame como autoridades partidarias hasta que se expida el Tribunal de Conducta. En ese marco, Sir pidió a las autoridades partidarias que se convoque al Tribunal de Disciplina del partido para que se pronuncien por la situación. Se integró el Tribunal de Conducta y la primera decisión fue suspender temporalmente la asunción a cargos partidarios de las Mujeres. La situación generó una fuerte polémica no solo en la provincia, sino en todo el país. 

La Junta Electoral decidió terminar con la polémica y rechazó por “improcedente” la suspensión de las asunciones. Tras la resolución, los integrantes del Tribunal fueron a la Justicia federal que luego determinó en el mismo sentido que la Junta Electoral. De igual forma, el proceso contra las dirigentes siguió su curso y el 5 de febrero fueron convocadas a declarar ante el Tribunal de Conducta. En esta nueva actuación, el Tribunal integrado por Pablo Jalile, Alfonso Paredes y Ramón Jorge Mourkazel decidió suspender la asunción de las mujeres por cinco meses. Consideró que lesionaron el honor del médico Gómez, pese a que solo realizaron un planteo objetivo: la existencia de una denuncia en la Justicia. 

Por segunda vez, la medida del Tribunal tuvo un fuerte rechazo político por la falta de perspectiva de género para resolver. La presidenta de la UCR, Marita Colombo, decidió hacer caso omiso de la decisión del Tribunal y defendió la libertad de expresión en el marco de un debate partidario. Ahora las mujeres apelaron la resolución de suspensión ante la justicia federal y esperan la resolución del juez federal, Miguel Ángel Contreras.

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